La comunidad científica y la OMS respaldan esta estrategia teniendo en cuenta sus diferencias biológicas
Ical / Valladolid
La Consejería de Sanidad ultima un plan integral de atención específica a la salud de la mujer para garantizar que ésta sea tratada en función de sus diferencias biológicas y psicosociales que obligan a observarla desde un punto de vista médico diferente al de los hombres, además teniendo en cuenta que tiene perores expectativas de vida saludable, aunque su esperanza de vida es mayor.
La introducción de la perspectiva de género en esta materia está respaldada por la comunidad científica y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), que entiende que los cambios sociales, nuevos estilos de vida, el reparto del trabajo de forma desigual, así como la sobrecarga física y emocional y problemas como la violencia de género obligan a tener en cuenta estos parámetros en la evolución de la salud de las mujeres.
El plan incluye una batería de más de 90 medias que abarcan seis áreas de intervención: estilos de vida, salud sexual y reproductiva, formación de los profesionales, sistemas de información, investigación sanitaria y problemas de salud más prevalentes, entre los que se incluyen las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, los trastornos mentales, el malestar de las mujeres y la patología reumatológica, entre otros.
El principal objetivo de esta estrategia de carácter integral es mejorar la atención en los procesos de salud y enfermedad de las mujeres en la comunidad para lo que se han tenido en cuenta variables que pasan desde los cambios demográficos, hasta la subjetividad de la mujer en los distintos ciclos vitales, el lugar de residencia, las etnias, origen social y cultural, así como la edad, nivel económico y educativo, situación laboral y la discapacidad, ya que todas ellas influyen en la salud de las mujeres.
No hay más que mirar las cifras: las mujeres sufren el doble de episodios depresivos; una de cada cinco mujeres padece alguna enfermedad mental, frene a uno de cada seis hombres en Castilla y León; las mujeres acuden con mayor frecuencia que los hombres al médico, dato que aumenta con la edad –el 40,7 por ciento de las que tienen más de 64 años lo hace al menos una vez al mes–; y también consumen más medicamentos, un 64,23 por ciento lo reconoce, frente al 51,55 por ciento de los hombres. Además, las diferencias se disparan en dolencias concretas, como el tratamiento de enfermedades reumáticas, con un 14,3 por ciento de mujeres que consumen fármacos para combatirlas, muy por encima del 6,8 por ciento de los hombres, o la hipertensión, con un 27,9 frente a un 21,5 por ciento, según los datos facilitados por la Consejería.
Una de las misiones principales del plan en el apartado de salud sexual y reproductiva es adaptar todos los servicios sanitarios para cumplir con la atención integral. A medidas más genéricas de mejora de información, educación y atención y de involucración de las mujeres en estos aspectos, se unen otras para reducir los casos de sida y el número de abortos, por ejemplo, sobre todo entre mujeres de 14 a 30 años e inmigrantes.
El plan fija el abordaje de las enfermedades y los problemas de salud más relevantes entre las mujeres desde una perspectiva de género, tanto por sus diferencias biológicas con los hombres, determinadas por el sexo, como por los aspectos vinculados al entorno sociocultural y psicológico que la evidencia científica arroja que están directamente conectados con los procesos fisiológicos y patológicos.
En concreto, se han incorporado entre estas patologías el cáncer de cuello de útero, mama, ovario, colorrectal, pulmón y laringe; enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, trastornos mentales (desde depresión, hasta ansiedad, pasando por anorexia y bulimia), sida, patología reumatológica, malestar de las mujeres (fribromialgia y síndrome de fatiga crónica) y aspectos sanitarios vinculados a situaciones de violencia de género.