Cebú y Manco son los nombres de las dos ‘promesas’ de esta disciplina
Vicente Matellán forma parte del grupo de robótica de la ULE. DICYT
Dicyt / León
Se puede decir que Cebú y Manco son dos firmes promesas del balompié leonés, con una salud de hierro además. Jamás se lesionan y aguantan un partido de fútbol sin sudar una gota. A este inmejorable estado físico se une su progresión deportiva. Cada año mejoran sus capacidades. Sus habilidades podrán ser conocidas por observadores de todo el continente en el Mediterranean Open, la Copa de Europa de la variedad deportiva que practican: el fútbol robot. Pertenecen al grupo de Robótica de la Universidad de León, que junto con homólogos de las universidades Rey Juan Carlos (Madrid) y Rovira i Virgili (Tarragona) conforman el Sp Team, conjunto que competirá en la cita continental del 18 al 20 de marzo de 2010 en Roma.
El grupo de Robótica de la Universidad de León ha desarrollado las aplicaciones por medio de las cuales Cebú y Manco pueden comportarse como portero y delantero en el equipo. Un equipo fútbol robótico lo componen cinco jugadores y cada uno tiene una función diferente en el campo. De fabricación francesa, los dos robots son un modelo denominado Nao creados por la compañía Aldebarán Informática. “Nosotros nos hemos encargado de dotarles de las capacidades cognitivas para el desarrollo del juego”, explica a Dicyt Vicente Matellán, uno de los integrantes del grupo. En concreto, los humanoides tienen diferentes funciones: navegación, localización o reconocimiento.
El Sp Team es un equipo nacido de la escisión de otro anterior, denominado Team Chaos. Formado en 2005 e integrado por grupos de Robótica de cinco universidades españolas y una sueca, el conjunto se desintegró al formar la Universidad de Murcia su equipo. Participó en cinco Robocups (la Copa del Mundo de esta especialidad deportiva), tanto con robots de cuatro patas como humanoides. La de León, Rey Juan Carlos y Rovira i Virgili configuraron un nuevo equipo, que se presenta ahora.
El fútbol robótico permite integrar en un ambiente lúdico y de competición diferentes aspectos en los que se centra actualmente la investigación en inteligencia artificial y robótica. La tecnología producida para la contienda deportiva puede ser traspasada a otras aplicaciones que tienen impacto social. “El sistema es el mismo para seguir una pelota que para hacerlo con un misil, en la industria armamentística, o un coche, en la de seguridad. La forma de interpretar lo que sucede a su alrededor puede servir, del mismo modo, para un robot vigilante”, ejemplifica Matellán.