ICAL / Valladolid
La Confederación Hidrográfica del Duero ha licitado por un importe de 4.194.341 euros la construcción de 14 depuradoras experimentales en otras tantas localidades de la cuenca de menos de 2.000 habitantes equivalentes, según publica en su edición de hoy el Boletín Oficial del Estado. Se trata de depuradoras de bajo coste para evitar que, como ha ocurrido en otras ocasiones, las infraestructuras terminen abandonadas al no poder ser costeadas por los ciudadanos.
La principal diferencia entre una depuradora de bajo coste y una convencional es que el gasto energético es nulo o muy bajo y que el mantenimiento es sencillo, lo que, a priori, convierte este sistema de depuración en el más aconsejado para las localidades de menos de 2.000 habitantes equivalentes.
Por provincias, en Ávila se construirá una depuradora en Gilbuena que beneficiará a 200 vecinos; otra en Mironcillo (350); mientras que en Burgos se construirá en Peñaranda de Duero (900); y en Trabajos (800); en León se hará otra en Gradefes (600); y en Gordoncillo (1.000); en Palencia se realizará en Tariego del Cerrato (700); en Salamanca en Monleras (800); en Segovia en Valdeprados (150); y en Torreiglesias (830); en Soria en Langa de Duero (1.400); en Valladolid en Villalba de los Alcores (1.408); y en Zamora en Castrillo de Guareña (300) y en Arzadegos (200).
Cada una de las localidades, atendiendo a sus características, contará con sistemas de depuración diferentes para atender sus necesidades específicas. En total se van a probar nueve sistemas de depuración teniendo en cuenta una serie de parámetros como la superficie necesaria para su instalación, el rendimiento, su integración paisajística, la generación y la gestión de lodos o la climatología de la zona.
En función de cómo responda cada depuradora, y de los resultados obtenidos, se extraerán una serie de conclusiones de cara a, en un futuro, poder trasladar esta experiencia a otras poblaciones de la cuenca que no cuentan con sistemas adecuados de depuración.
Sistemas
Los tratamientos de depuración que se van a probar son, en primer lugar, fosa filtro, adecuado para poblaciones de hasta 500 habitantes equivalentes. Se trata de un tratamiento primario de aguas residuales mediante procesos físicos como la sedimentación y la flotación. Consta de dos compartimentos, en el primero se produce la sedimentación y en el segundo se separan los fangos.
También se experimentará con pozos clasificadores (poblaciones de hasta 500 habitantes equivalentes) y consiste en un tratamiento primario de aguas residuales mediante procesos físicos como la sedimentación y la fermentación. El pozo consta de dos cámaras separadas: la superior que es la de sedimentación, es decir, en la que se separan del agua residual las materias decantables y la cámara de digestión en la que se produce la fermentación del fango y filtros de turba, para localidades de entre 100 y 5.000 habitantes equivalentes. Se trata de un sistema de depuración formado por una serie de camas o lechos de turba que se asientan sobre una serie de capas de grava. La depuración del agua se consigue gracias a la acción de dos procesos combinados, la filtración de la materia en suspensión y la degradación de la materia orgánica y los nutrientes.
Del mismo modo, también se probará con los humedales artificiales (poblaciones de hasta 2.000 habitantes). En este caso, se basa en un sistema de depuración formado por lagunas poco profundas. La depuración, en este caso, se consigue por la acción de los microorganismos, de los macrófitos y del propio sustrato.
Las zanjas filtrantes (más de 100 habitantes) para que este sistema sea eficaz es necesario que se cumplan dos requisitos, que exista un sistema de depuración natural y que no haya ningún punto de vertido concreto, como puede ser el cauce de un río o un arroyo. El funcionamiento del sistema se basa en el reparto uniforme del agua sobre el terreno a través de un filtro de grava y arena.
Por su parte, el filtro biológico (entre 200 y 1.000) consiste en un depósito relleno de material filtrante al cual se adhieren los microorganismos responsables de la depuración. Al circular el agua por el material de relleno se degrada la materia orgánica, mientras que los biodiscos (más de 1.000) es un tratamiento secundario biológico ya que la depuración de las aguas residuales se consigue gracias a unos microorganismos adheridos a la superficie de los discos.
Finalmente, se probará con el sistema denominado lagunaje (más de 1.000), que se basa en la construcción de una serie de lagunas de forma artificial con el objetivo de imitar los procesos de depuración que de forma natural se producen en la naturaleza. En concreto, se construyen varias lagunas en serie o en paralelo, con diferentes profundidades, en las que queda almacenada en agua durante un periodo de tiempo determinado. Dependiendo de sus características cada laguna elimina del agua diferentes compuestos hasta conseguir su depuración, así como con los fangos activos (más de 1.000), que consiste en un cultivo bacteriano en suspensión que se desarrolla en forma de lodos activados en el interior de un tanque agitado y aireado, al cual llega el agua residual. En el reactor se produce la degradación de los contaminantes del agua residual gracias a la acción de los microorganismos.
Los nueve sistemas de depuración están preparados para atender las necesidades específicas de las poblaciones de menos de 2.000 habitantes equivalentes. Se trata de poblaciones en las que la cantidad de aguas residuales a tratar en verano dobla y a veces triplica a la de invierno, en las que existe gran variabilidad horaria tanto en el caudal como en la carga, frente a caudales y cargas contaminantes mucho más estables de las poblaciones más grandes y en las que las redes de saneamiento unitarias provocan que sea más frecuente las infiltraciones de aguas no residuales.