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TRADICIÓN / ‘El Zaragozano' de León

Escuchando viejos, mirando al cielo

El arquitecto leonés Paco Alonso vuelve a publicar el ‘Calendario de la agricultura y la construcción’

Las suertes de Ancares eran fundamentales a la hora de elegir buena madera para sus construcciones y teitos, ya que estaban expuestos a todos los elementos. JESÚS

Fulgencio Fernández / León
Este calendario se ha elaborado con la experiencia heredada de la agricultura tradicional y el conocimiento del ciclo climatológico de los territorios de León y Castilla. A ellos se suman criterios biológicos y permaculturales, además de incorporar la biodinámica lunar. Es decir, sumo a la tradición los datos de astronomía científica y los resultados de las agricultura alternativas”.
Experiencia heredada, cuidado de la tierra para no agotarla, seguir los ciclos lunares… no estamos ante un calendario al uso, ni mucho menos. Estamos ante el ‘Calendario de Agricultura y Construcción San Jorge’ que, por segundo año consecutivo, nos ofrece el singular arquitecto leonés Francisco Alonso. También es muy esclarecedor leer el subtítulo del calendario: ‘Señala los días serenos de laboreo y albañilería’. Es decir, es eminentemente práctico gracias a que su autor ha ido acumulando los saberes antiguos y sus propias investigaciones a las ha llevado a esta especie de ‘Calendario Zaragozano de León’, por utilizar un título, pero que va mucho más allá. “Aprendiendo del pasado agrícola, el presente se hará más sensible y el agricultor será lo que el futuro exige de él: un sanador, un criador, y todo lo que depare el futuro”, explica Paco Alonso, un tipo realmente singular y generoso con todos al volcarse en crear este calendario de soluciones agrícolas y para la construcción.
Para entender mejor lo que este calendario nos ofrece podemos recoger parte de él, como algunos de los consejos para este mes que acabamos de empezar: enero.
Dice Alonso, después de uno de los muchos refranes que también rescata (’el arijo de enero hace al hombre caballero’ ó ‘de Navidad a los Mártires no salgas de casa aunque de pan no te artes’):
Luna descendente (del 1 al 12 y desde el 27). Es tiempo de:
- Talas para madera y leña (del 1 al 13 y del 27 al 30).
- Limpiar los troncos de frutales y embarrarlos (días 4, 5 y 31)
- Plantar ajos y otros bulbos (días 6, 7, 8, 25 y 26).
- Hacer las faenas de embutidos pero evitando la luna llena (del 7 al 10).
- Plantar y podar árboles y setos (Al podar no cortar nunca la yema Terminal, para que el árbol no pierda el sentido del crecimiento)
- Tala de madera para construcción y mimbres para cestería (días 6, 7 y 8).
Después analiza las faenas de la luna ascendente y los días alterados (el 2, el 15 y el 30) en los que recomienda evitar laboreos.
No se queda todo ahí. Hablaba antes de que el agricultor será sanador de su cuerpo y también ofrece en cada mes algunas pinceladas en este campo. “El Sol está en Sagitario y el día 17 pasa a Capricornio, tiempo que los labradores aprovechan para curar la rodilla (días 16 y 17).
Y no se esconde a la hora de predecir el tiempo: “La primera semana de enero será luminosa con tendencia a heladas, la segunda húmeda y la tercera con nieblas. Será un mes de tendencia cálida”.
A las mujeres rurales
Pero eso sólo es la página de enero. Una de las casi 40 que nos ofrece Francisco Alonso en su calendario de San Jorge, nombre que no está elegido al azar pues en los reconocimientos que el autor hace agradece la información que le han transmitido: “A las mujeres rurales, que sabiendo ejercer de madres y abuelas, son portadoras y transmisoras de la tradición celosamente guardada y de entre ellas a María Thun, que es una singularidad humana que regala toda su experiencia.A San Jorge y a todos los agricultores que conocen las energías del dragón, que nos ayudan a encontrar cada primavera fortuna en el laboreo, emoción en el cultivo y felicidad en la recolección…”.
Recuerda Alonso que Jor-Gea se traduce del griego como cultivador de la tierra y recuerda que “hasta la última generación de agricultores sembraron ‘a la hoja’ y ‘a la contrahoja’, es decir, ‘a la osa’ y ‘a la contraosa’, refiriéndose a la posición de la constelación de la Osa Mayor. El cielo y su influencia era considerado el centro que estructura la materia agrícola. El agricultor que haya olvidado el cielo debe recordarlo de nuevo y las plantas se lo manifiestan”, ya escribía el arquitecto en la primera edición de este calendario.
Ofrece Francisco Alonso teoría, filosofía de la agricultura y la construcción, y lo transforma a su vez en muchas soluciones prácticas. Allí tienen los agricultores y albañiles todas las respuestas a las preguntas que tantas veces se hacen. ¿Es cierto que se corta la madera en distinta fecha según su uso?, ¿qué pinturas y barnices son las adecuadas para cada madera?, ¿en qué época se pinta?, ¿son eficaces las ceras de abeja?... Todo está respondido en el calendario, lleno de curiosidades. Parece evidente que una instalación eléctrica puede hacerse en cualquier fecha; sin embargo, una de fontanería, no. “Los mejores días son con la luna en constelación de agua”; “las ceras y barnices cristalizan mejor los días que trabajan las abejas”; “los revocos de cemento deben hacer en menguante y a la intemperie evitando días Leo”, “la cubiertas, de hormigón o madera, deben hacerse en menguante y evitando días Agua, para evitar mohos, musgos y verdines”… Por supuesto que explica los días León, Agua…
Consideraciones que acoge Francisco Alonso como salidas del mismo tronco, de la explicación general de que “el proceso constructivo implica la puesta en obra de materiales como barnices, ceras, en los que lo térreo es agente fijador y cristalizador, los morteros de cemento y de cal, los enlucidos de yeso, etc, en cuyos procesos el agua es el principal agente transformador (...) En la medida que influye el ritmo de la luna en los procesos de lo acuoso, lo térreo, lo caluroso y lo luminoso, se comprende su acción reguladora en los procesos de la construcción”. De esta idea nacen las explicaciones anteriores u otras como que “en los movimientos de tierras, zanjas y pozos deben hacer en menguante pues la tierra está menos cargada de humedad, por lo que su textura ligera y suelta es más manejable. El creciente de la luna hidrata la tierra dilatándose, por lo que al mermar, lo colocado sobre ella y los cortes quedan sueltos, agrietados y desgregados”.
Uno de los apartados más prácticos, y que su autor mejor conocerá debido a su condición de arquitecto, es de las mejores épocas para cortar la madera para la construcción, ofreciendo datos como que los xilófagos (carcoma, termitas...) “sólo pueden roer la celulosa cuando está húmeda por encima del 16% y las maderas cortadas en los menguantes de invierno no alcanzan este porcentaje a no ser que se expongan directamente a la intemperie”, por lo que elegir adecuadamente el momento de la corta evita el tratamiento posterior.
Y ofrece en su calendario las lunas específicas para cortar todo tipo de maderas: mimbres, cañas y tallos de cestería (menguante de enero); para que no tuerza (luna nueva de febrero) para que no arda (nueva de marzo); para que no pudra (menguante de marzo); para que no merme (primera luna nueva de otoño).
También disfrutarán los amigos de refranes y tradiciones. Allí están, desde enero (”buen mes para el carbonero”) a diciembre (”prepara la leña y duerme”) a otros muy prácticos que a veces recuerdan los propios implicados cuando no les hacen caso:
- El labrador de octubre las deudas cubre.
Aunque la realidad actual complique hasta el refranero ya que el agricultor de ahora no cubre deudas ni en octubre ni en mayo, pero ésa es otra historia.
El resto de la historia, la práctica, está en este calendario que un año más nos regala el arquitecto leonés Francisco Alonso y que ya puede adquirirse en algunas librerías de la capital (Pastor, Artemio y Alejandría) o pidiéndoselo por correo electrónico al autor: architextura@telefonica.net.

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