UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

La cara amarga del |
Cada ciudad esconde rincones que nadie reconoce, hasta el punto que cualquiera de sus habitantes podría llevarlos hasta el último rincón del mundo, tal vez el más alejado. Ahí está la imagen. ¿De qué lugar? ¿De un paisaje tras las tristes batallas de Bosnia o cualquier otro barrio de las ciudades destruidas en la vieja Yugoslavia en la que alguien se sienta en un sofá abandonado a contemplar el abandono y la destrucción de una guerra, que es la de todas las guerras? ¿Un rincón olvidado de cualquier ciudad hasta el que llegan por no se sabe qué caminos los amigos de tirar los viejos muebles en cualquier espacio que no sea el destinado a los viejos muebles, aunque tengan que recorrer más metros, salvar más vigilancias, esconderse y sentir el gusanillo de lo prohibido? ¿Un montaje para la grabación de una película de pandilleros, marginados, drogadictos, Vaquillas del siglo XXI? ¿De una imagen de uno de esos programas de callejeros tan de moda? Nada de eso. La constatación de las dificultades del viaje que lleva de la gloria de haber sido el símbolo de un sector pujante en tiempos, el azucarero, hasta su utilización como espacio para el arte ultramoderno, un palacio de congresos u otros usos lejanos al dulce azúcar. La cara oculta de nuestra histórica y ejemplar azucarera Santa Elvira. |
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