Las piezas se han recogido en las cuencas de Villablino, Bierzo, Sabero y en el norte provincial
La fotografía es una muestra de los fósiles encontrados en las cuencas mineras por los paleontólogos de la Universidad de León.
Dicyt / Sonsoles Sanz / León
Hasta hace tan solo unos meses las piezas fósiles de 300 millones de años que recorrerán Castilla y León en una exposición itinerante, inaugurada hace tan solo unos días en Cervera de Pisuerga (Palencia), tan solo eran residuos.
Los restos petrificados de semillas de helechos, esfenofitas o licofitas (árboles que llegaron a medir hasta 30 metros) permanecían amontonados e ignorados en las escombreras de las minas del norte de León, hasta que un grupo de paleontólogos de la Universidad leonesa inició un proyecto pionero de recuperación. El resultado fue que un total de 770 fósiles del Carbonífero, entre ellos algunas piezas difíciles de encontrar, se han podido reutilizar con fines de divulgación científica.
El proyecto, denominado ‘Recuperación de Patrimonio Paleontólogico Mueble en las cuencas mineras de León’, ha permitido sacar a la luz “piezas de valor museístico muy espectaculares”, tal y como explica Esperanza Fernández, una de las investigadoras del grupo de Patrimonio Geológico de la Universidad de León.
Son fundamentalmente especies vegetales del Carbonífero, periodo de la Era Paleozoica en el que grandes extensiones de árboles quedaron sepultadas dando origen a estratos de carbón. La colección está compuesta de helechos, ancestros de los actuales equisetos (conocidos como colas de caballo) y licofitas y, entre ellos, hay fósiles de gran valor.
“Contamos con varios fósiles de Asolanus camtotaenia, alguno dicotomizado, que es una especie difícil de encontrar, aunque hemos comprobado que en El Bierzo es relativamente frecuente”, indica Isabel Sánchez, miembro del grupo.
“También contamos en la colección con un ejemplar de dicksonite plueckenetii parasitado. Es muy raro encontrar un fragmento de este tipo”. La recuperación involucra tanto piezas no citadas antes en la zona como fósiles muy coloridos y en buen estado, propicios para la divulgación. Es el caso de un ejemplar de helecho pecopteris monyi, “que aunque no tiene gran valor científico destaca por su vistosidad y buena conservación. Este ejemplar fue destinado al Museo de la Minería de Sabero”, explica.
Divulgación científica
En este proyecto, cuyo objetivo principal pasaba por la recuperación del patrimonio que tenía riesgo de desaparecer bajo una escombrera y ponerlo en valor a través de la divulgación científica y patrimonial, se logró comprometer los esfuerzos de tres partes que no siempre tienen los mismos intereses: Administración (a través de la Fundación Patrimonio Natural), empresa y universidad.
Uno de los aspectos que hacen novedoso este trabajo de recuperación es el lugar de donde proceden las piezas: escombreras de diferentes minas como la Hullera Vasco-Leonesa de Pola de Gordón, y las minas cerradas de Sabero, Matallana de Torío y La Magdalena.
El otro aspecto era la colaboración que prestaban los trabajadores de estas instalaciones. “Los mineros nos identificaban algunas de aquellas piezas que reconocían como fósiles e, incluso, hubo quien nos cedió alguna que conservaba en casa”, según explica Fernández.
La riqueza del suelo saberiense
Por estas mismas fechas hace ahora un año, La Crónica se hizo eco de que el valle de Sabero escondía fósiles vegetales de gran valor de la época carbonífera. Ahora la historia se repite. Entonces también se avanzó que la localidad minera podría formar parte de los manuales de geología a nivel mundial si los estudios que elaboraban en ese momento científicos e investigadores del Jardín Botánico de Córdoba daban los resultados previstos.
Se explicaba que los restos fósiles de vegetales recogidos en la zona, que se encuentran en proceso de estudio, datación y catalogación, podrían incluso llegar a definir una de las etapas, también denominadas ‘pisos’ del periodo geológico Carbonífero que podría denominarse ‘Saberiense’, un dato de gran relevancia, según los propios investigadores, ya que existen pocos nombres que dispongan de este reconocimiento geológico a nivel mundial.
El tipo de fósil hallado el año pasado en el valle de Sabero se encontraba en un excelente estado de conservación. Las plantas cuyos fósiles han aparecido son raíces de grandes árboles, helecho y helechos con semilla.