UNA IMAGEN Y 242 PALABRAS

Radiografía del siglo |
Las casas de la imagen son una radiografía perfecta del paso del tiempo, del abandono de la tierra, del intento de no dejarla caer para sucumbir ante la cruda realidad de la despoblación de los pueblos y, en muchos casos, el olvido de las casas que guardan las vivencias y los afanes de varias generaciones. Un olvido que nos recuerda aquella moda de pensar que el eterno adobe era material de hogares pobres, que las paredes de tapial parecían tener un cartel de “aquí vive quien no se ha podido hacer una casa de ladrillo” o, lo que es peor, de los odiosos bloques. Y, sin embargo, nadie encontró después la fórmula mágica de otro material más fresco en verano y más cálido en invierno. Pero las modas son las modas y el mal ya estaba hecho, el olvido era irreversible. La radiografía de un siglo de vida en esta provincia que son las casas de la fotografía nos muestra las manchas enfermas del tiempo, pero resistentes. Unas casas que nos cuentan cómo los hijos se fueron de la casa, los padres murieron y el olvido fue ganando la batalla. Pintaron las puertas en alguno de los primeros años, cambiaron los cristales de las ventanas y después vino la soledad ante los ataques furibundos de la intemperie. Ante ella aguanta la vieja teja, a la que bastará con colocar en su sitio, retejar, para ser mucho más eficaz que las modernas uralitas. |
|
|---|---|---|
|
|
|