Anuncian que no almacenanmás mineral autóctono pero los buques con el de importación siguen llegando al puerto del Ferrol
Imagen de este lunes de la térmica de Endesa en Cubillos del Sil, una de las más grandes y contaminantes de España y de las más insolidarias con la comarca en la que está instalada. DANIEL
Ángel González / Ponferrada
La política empresarial de ‘tapón’ que podría haber iniciado la compañía eléctrica italiana Enel en su central térmica de Compostilla contra el conjunto de la sociedad berciana y su tejido empresarial, puede cobrarse sus primeras ‘víctimas’ los próximos días. La multinacional italiana hace valer su mayoría en el accionariado de Endesa para, supuestamente, ‘dirigir’ los contratos de las empresas que deben suministrar material para el funcionamiento de su planta de desulfuración en Compostilla. Según a podido saber La Crónica, el material necesario para el correcto funcionamiento de la planta de desulfuración de la térmica, son suministrados en su práctica totalidad, por empresas no instaladas en la comarca del Bierzo, cuando en la mayoría de los casos, las empresas bercianas son incluso más competitivas para la tarea. La decisión de Endesa puede provocar que varias empresas bercianas - transportistas, talleres, constructoras, graveras…- de las que dependen varios centenares de puestos de trabajo, se vean obligadas a cerrar su actividad si este nuevo ‘desafío’ de Endesa en Compostilla no revierte.
Endesa parece estar dispuesta a mantener el cerrajón con la comarca berciana llegando hasta el límite. Los residuos aprovechables procedentes de la combustión del carbón de la central térmica de Compostilla, necesarios para la fabricación de cemento y hormigón, son igualmente ‘ofrecidos’ sólo a las empresas de fuera de la comarca, mientras que las escorias que no pueden revalorizarse son depositadas en la escombrera de la central térmica de Compostilla.
La comarca del Bierzo y sus habitantes sufren la contaminación generada por la central térmica de Compostilla desde 1972, año de su puesta en marcha. La central térmica de Compostilla fue diseñada para quemar mayoritariamente el carbón de origen berciano, sin embargo, la búsqueda de un mayor rédito económico por parte de la compañía italiana, olvidándose del perjuicio contaminante que sólo sufre el Bierzo y sus habitantes, ha hecho que actualmente se queme mayoritariamente carbón de importación y coque de petróleo, mucho más contaminantes que le mineral autóctono.