‘El Míster’ tuvo la Liga en sus manos pero no remató al caer con Mario
Fue el combate de la tarde, la semifinal entre Santi Víctor, estaba la Liga en juego y triunfó la veteranía de ‘El Míster’ en un final de infarto. MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández / Boñar
Llegó la lucha a Boñar, único pueblo que organiza dos corros (y este año tres), lugar de tradición, en día de Feria y con polémica por el previsto derribo de su silo.
Precisamente en su silo ocurrió una historia que estos días se recuerda, la del singular lugareño Campús y un guardia. El agente fue a encerrar a Campús en el silo y éste decía que no encontraba la luz para quedarse, entró el guardia a encendérsela y aprovechó el paisano para cerrar la puerta y marchar. De ahí que en la llamada ‘Villa del Negrillón’ digan aquello de ‘‘te la preparó como Campús’’.
Que era lo que ayer le decían al bueno de Víctor Llamazares, que se jugaba la Liga en la semifinal contra Santi Fernández. Iba por delante Víctor, con caída y media por una entera de Santi, ya estaban en los últimos segundos cuando Víctor lanzó otro ataque que parecía definitivo, llevaba a Santi sujeto y vencido cuando surgió el viejo zorro, el más perro de los ligeros, y algo pasó según lo cual Santi apareció encima y el joven Víctor debajo. Ahí estaba la Liga, ahí podía estar.
- Lo llevaba bien aunque él se iba escurriendo para atrás pero a un palmo del suelo no sé qué pasó, no sé qué hizo; reconocía Víctor.
- Te preparó la de Campús.
Estaba triste el chaval de Valderrueday es lógico, pero más bien debía lucir una sonrisa amplia pues lo que ha hecho este año merece eso y más. Ha sido el gran animador, la mayor revelación del año
Sólo le faltaba, después de tirar a Víctor, rematar en la final ante otra de las sorpresas de la tarde, Mario del Blanco. ¡Que pena que este chaval de apellido ilustre en el mundillo de la lucha haya acudido tan poco a los corros!
Pero cuando todos hacían cuentas de que a Santi le bastaba con ir a la playa y apuntarse en el corro para ganar la Liga (dando por hecho que ganaba la final) pasó que Santi también le prepararon la de Campús.
¿Quién? Mario. De Taranilla, de apellido del Blanco, que es mucho decir en la lucha. Un gran deportista que mientras los demás echaban cuentas él calentaba y se concentraba en una esquina del pabellón.
Saltaron al centro. Se adelantó Santi pero se le veía nervioso y Mario a lo suyo. Curioso. Y acabó perdiendo en lo que nunca falla, ser el más tranquilo, el más perro.