Cinco mujeres de Tabuyo del Monte han puesto en marcha una empresa de transformación de los productos de la tierra. Las setas son las grandes protagonistas, pero su historia es mucho más.
Las cinco propietarias de la cooperativa, a las puertas de su sede.
Manuel C. Cachafeiro / León
Las setas son hoy parte del futuro de Tabuyo del Monte. La empresa ‘Del monte de Tabuyo’ se ha convertido en emblema de que hay alternativas para que las nuevas generaciones se queden en los pueblos y no se vayan a la ciudad.
‘Del monte de Tabuyo’ es una cooperativa montada por cinco mujeres. En su nave no sóloenvasan setas de temporada de la zona, sino también hongos que cultivan gracias a las últimas técnicas en investigación micológica.
Aunque las setas son el motor de la producción que venden y del restaurante, el primero micológico de la provincia —lleno hasta la bandera los fines de semana—, también se dedican a confituras y mermeladas de frambuesa, remolacha yperas;a salsas y mousses de espárragos, setas y fambruesas, o a escabeches de espárragos, remolacha... Así de bien suena, y mejor que sabe al paladar.
“Hemos basado nuestro trabajo en el control absoluto del proceso de producción. Siendo nosotras mismas los que sembramos, cultivamos, recolectamos y cocinamos todos los productos”, explica la alcaldesa de Luyego, Marisa Rodríguez, una de las cinco socias, que aclara algo muy importante: “Todas las recetas, tanto de los productos que envasamos como del restaurante, son nuestras”.
Y es que ésa está siendo una de las bases del éxito. La confianza en ellas mismas. Desde Tabuyo llegan ya a tiendas de toda España y también venden on line a través de su página web: www.delmontedetabuyo.com.
El proyecto de esta cooperativa quiere ir más allá de un simple negocio. Según Marisa Rodríguez, “lo que hemos buscado es copiar el desarrollo sostenible de los pueblos de antes. No nos centramos en un producto, sino en muchas cosas”. Tabuyo es una tierra de transición, a medio camino entre la Maragatería y la Valdería. Donde mejor se refleja es en su arquitectura popular, con sus tejados acabados con detalles en blanco y la utilización ya del barro.
“Nuestro compromiso y respeto por lo que nos rodea, por nuestro entorno, es absoluto. Este compromiso es la base sobre la que se asientan los pilares de esta empresa, que nace del deseo de vivir en nuestro pueblo y para nuestro pueblo”, explica también la alcaldesa.
Las instalaciones se calientan gracias a una caldera de biomasa, señal también de ese desarrollo sostenible. “Aprovechamos los desechos orgánicos de material leñoso y combustible que resultan de la limpieza y cuidado del monte, cerrando un ciclo casi perfecto, ecológicamente hablando, ya que estos cuidados favorecen el buen estado de nuestro monte y la facilidad para su aprovechamiento y utilización”.
Y es que en esta empresa todo suena a desarrollo sostenible y ganas de empezar un nuevo futuro. Por el camino queda un largo peregrinar por las administraciones en busca de subvenciones para pagar todo. El programa Leader les concedió 100.000 euros y tuvieron un crédito de 400.000 euros a través del Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial, dependiente del Gobierno Central. En este sentido, Marisa Rodríguez insiste en que el camino “debe ser más fácil”.
“Hay gente que tiene muchas ganas de empezar en el medio rural, pero los trámites se alargan y alguna gente se cansa”, dice con un punto de crítica.