El acuerdo se fija en los precios de Francia y no se compensan gastos
Los precios marcados por la UE no compensan los gastos. SECUNDINO PÉREZ
Ical / León
La asociación agraria Asaja ha puesto de manifiesto en los últimos días la posibilidad de que las medias adoptadas por la Unión Europea (UE) para hacer frente a la crisis del sector lácteo puedan poner en peligro las explotaciones de vacuno.
Consideran que no resulta tolerable que la cuota de la reserva nacional española, que es utilizada para evitar el pago de tasas, deje de tener este objetivo ya que esto penalizará al productor.
La Comisión Europea ha propuesto, por otro lado, el incremento de ayudas de Estado hasta los 15.000 euros, aunque en Asaja no se confía del todo en que esta medida surta efecto en España ya que dada la actual situación de déficit presupuestario que tiene el país, el Gobierno podría no mostrarse dispuesto a dedicar una partida extra para esta finalidad, opinan.
Por otro lado, la organización agraria ha denunciado que el acuerdo lácteo firmado en el mes de julio no se está cumpliendo porque basa el precio en la leche francesa, a unos niveles que no compensan los gastos de producción y que resultan insuficientes para los ganaderos. Francia dispone de una mayor cuota láctea queconsumo propio, por lo que la leche sobrante se deriva a otros países vecinos. Además, los ganaderos franceses reciben ayudas por parte del Estado al margen de la PAC, lo que les permite rebajar los precios desmesuradamente, con el consiguiente peligro que esto supone para los ganaderos españoles.
Por otro lado, no hay que olvidar que la crisis que actualmente atraviesa el sector es muy seria, aunque también se dan algunos alicientes. Los precios de la leche han subido en la Unión Europea, concretamente un 2,1% en el mes de julio, con respecto al mes anterior. La leche se vendió en origen a una media de 25 céntimos por litro en este mismo mes mientras que en España se superaron los 37 céntimos por litro. Así, los ganaderos siguen percibiendo precios inferiores a los del año 2006, cuando las cotizaciones más bajas superaron los 26 céntimos.