El 24,2% de la población mayor de la región reside en la provincia leonesa
El 61,6% de los pensionistas de la provincia son jubilados. MAURICIO PEÑA
Vanesa Galván / León
Que León es una de las provincias más envejecidas, con una de las tasas de actividad más bajas de la comunidad no sería un dato relevante si este envejecimiento demográfico no estuviera amenazando el sistema de protección social, –salvado sólo por su carácter nacional–, que ha provocado que en León por cada trabajador que cotiza a la Seguridad Social (185.900 trabajadores a 1 de julio) exista un pensionista o un parado, (173.284). Un dato que en otras provincias como Valladolid casi se triplica, con más de tres ocupados por cada pensionista, –235.100 trabajadores frente a los 98.060 personas que reciben prestación–.
La media regional se sitúa también muy por encima de los datos registrados en León, con un jubilado por cada dos trabajadores y la media nacional, con 8,5 millones de pensionistas y 4 millones de desempleados frente a los 19 millones de ocupados.
El 36% de la población total de la provincia de León es pensionista, – donde están incluidas las prestaciones por jubilación, viudedad, incapacidad, orfandad y fallecimiento– o está en el paro, con un porcentaje de ocupados del 38%.
El debate actual de rebajar las cotizaciones sociales no llevará a solucionar el problema al que se enfrenta la Seguridad Social, que ve cómo sus afiliados van disminuyendo, y por tanto, se van reduciendo los ingresos públicos, casi al mismo ritmo que envejece la población y se necesitan más recursos para hacer frente al gasto de las pensiones. En el caso de León, una de las provincias más ‘longevas’, el porcentaje de población mayor que recibe prestación social es del 29,25%, al que hay que sumar los 32.000 desempleados actuales que se llevan otro importante trozo del pastel, con una tasa de paro del 14,7%, cinco puntos por encima de la registrada hace un año, cuando el número de parados en la provincia era de 21.600, el 9,29% de la tasa de paro.
Un problema que “se agravará en los próximos años”, asegura el director del INEM en León, Teótimo González, ya que al realizar una foto demográfica de la provincia se observa que estamos asistiendo al regreso de muchos trabajadores que emigraron a otros países en busca de trabajo y al finalizar su edad laboral vuelven a sus ciudades de origen, aumentando de esta forma la franja de edad superior a los 65 años. Esto convertirá a León, asegura, en “un gran geriátrico”.