Los astures plantaron cara ante el César pero las legiones romanas arrasaron el poblado
La recreación histórica de los astures y romanos no olvida ningún detalle. La fiesta ya es toda una tradición en Astorga. LAURA ALONSO ORIA
Laura A. Oria / Astorga
Comenzaba a anochecer cuando las legiones romanas hicieron presencia en el centro de Astúrica Augusta. El poblado astur, alertado por la llegada de sus enemigos,no dudó en plantar batalla al imperio cortando la cabeza del emisario romano que acudió al poblado para pedir la firma de la paz. Los soldados, tomando ésta como una gran ofensa, contuvieron durante unos minutos los envites del pueblo astur, consiguiendo romper su defensa y arrasándolo todo.
La llegada del César tenía que estar libre y así lo consiguieron matando a todos y cada uno de sus oponentes, incluyendo mujeres y niños que se suicidaron con tejo cumpliendo así el precepto astur de morir antes de permanecer bajo el yugo de Roma. Tan solo uno fue indultado por las feroces legiones, que arrancaron su torque como símbolo de la adquisición de todas las posesiones del pueblo, dejándole huir para alertar al Caudillo Sebius y las demás tribus de lo sucedido.
Con el camino limpio, César Josefus Orologius I, hizo su victoriosa entrada en la Plaza, recibiendo el torque como llave de la ciudad. Una vez allí sus palabras no se hicieron esperar: “Legionarios, esta escaramuza no es más que el principio. Conozco a estos bárbaros que no saben lo que es rendirse. Lucharán hasta la muerte, así que no dudéis en matarlos cuanto antes. Están en juego el honor de Roma, el prestigio de las legiones y la economía del imperio. Según todos los informes aquí encontraremos nuestras mejores minas de oro, oro para todos vosotros”. Un discurso que también dirigió al Caudillo Sebius al que alertó diciéndole que “Roma no puede consentir insolencias ni desafíos. Este poblado osó hacernos frente y tuvimos que responder”, e invitándole a “mostradnos vuestra adhesión” para que no se derrame más sangre.
Una réplica contundente salió de los labios del príncipe astur quien advirtió que “hoy habéis ganado una batalla pero no una guerra porque el pueblo ástur no se os someterá de buen grado, tiene amor propio y se defenderá siempre”. Palabras a las que el César respondió retándoles a demostrar su fuerza en el circo romano.
Antes de ello, habrá que disfrutar de los cerca de sesenta puestos que forman el mercado romano inaugurado en la mañana de ayer y que compone uno de los ejes motores de esta recreación, manteniéndose abierto hasta el domingo. La escuela de gladiadores o el inicio del Iter Tabernarum fueron otras de las piezas claves que tejieron la segunda de las jornadas astur-romanas que invadirán la capital maragata durante todo el fin de semana, ofreciendo historia y diversión a todo el que la quiera.