Los agentes medioambientales están ‘peinando’ uno por uno todos los ríos de la provincia.
Hoy por hoy, la única forma de evitar la propagación del ‘moco de roca’ es la prevención. Desde el inicio de la plaga el organismo regulador de la cuenca del Duero se dirigió expresamente a los pescadores para evitar más daños. El principal factor dispersor del alga es el hombre, motivo por el cual se aconseja que se evite la pesca y actividades recreativas en los tramos afectados. Comprobar que la ropa y el material que ha estado en contacto con el agua no esté infectado. Se recomienda limpiar el material de pesca sumergiéndolo durante diez minutos en agua a una temperatura de 60 grados o congelarlo. Otra recomendación pasa por evitar las zonas de baño, ya que se han dado casos de irritación en la piel. CHD confirma que el alga no produce problemas de potabilidad en el agua de consumo.