UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

Si supieran lo que les espera |
Ahí están, tan tranquilos, con agua en el caldero, paja para tumbarse, sol para descansar y gallo que les despiertan al amanecer y después permanece asustado en una esquina ante la fiereza de los astados. Ni saben por qué los sacaron de la dehesa, ni para qué, ni, sobre todo, lo que les espera cuando salten a la arena de ese anillo cercano en el que miles de aficionados esperan que el maestro abra el tarro de las esencias en el juego de darles pasaporte con arte, según los aficionados que entran al coso, con saña según los antitaurinos que se concentran en las puertas. El difunto Baudilio, el de Viego, que domesticaba todo tipo de animales incluidas las gallinas, amaestró un año al cerdo. Él mismo lo condujo al banco de la muerte por San Martín y después lloró durante meses la acción que él entendía como traición. ¿Qué piensan los mayorales, mozos de las fincas y ganaderos cuando el animal salta a la plaza y le van clavando la puya del picador, las banderillas de rigor, la espada del matador (una o varias veces) y el descabello del puntillero (una o varias veces)? Ahí están. En la paz que precede a la tormenta, la de su muerte y la de la eterna polémica, la de los que lloran su sufrimiento y la de los que argumentan que sin Fiesta no existirían. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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