UNA PROVINCIA EN BLANCO Y NEGRO

Cuando el mar estaba en la Renfe |
Tienen las gentes de León curiosas historias. Una es la de la tradición de pescaderos, aquella que logró que en Madrid se diera por hecho que “el precio del pescado, en el mercado central de la capital de España, se decide en Astorga”. Un privilegio que lograron los arrieros maragatos a base de estar en pie al amanecer para recibir los camiones procedentes del mar y de acostarse cuando los clientes ya estaban servidos, los puestos arreglados y los peces entre hielos y fríos. Pero también había pescaderos en la capital de la provincia. Gentes para las que el mar era la estación de la Renfe, hasta ella caminaban con sus carros tirados por burros y cargaban el pescado que llegaba de los mares del norte, de Asturias y Galicia. Era sólo el comienzo de una dura faena. Había que llevar el producto hasta la pescadería y después volver a cargar. Unos carros iban con destino a clientes importantes (los cuarteles de soldados...) y otros por las calles y las casas de los clientes. Ahí están los chavales de Pescados Gómez en plena faena. Trabajando y aprendiendo el oficio para en un futuro poder montar su propia empresa, como hizo uno de ellos (Pescados Alberto), cuyos hijos siguen en la misma profesión. Aunque el mar ya no esté en la Renfe, los burros no repartan pescado y en las casas no haya tiempo para cocinarlo en las cenas. |
![]() Fulgencio Fernández |
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