UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

La mina es una noche con lámpara |
Nada hay tan parecido a la mina como la noche, cuentan los viejos mineros, aquellos que pasaban por el cuarto del lampistero para que les proporcionara una luz con la que poder moverse en la noche oscura, en la mina. El minero entraba con sol al corazón de la noche y a lo largo de los tiempos, desde hace un par de siglos, le iban entregando diversos artilugios con los que inventar la luz y poder arrancarle a las entrañas de la tierra su carbón, el mismo que les pintaba la cara de negro y les marcaba a fuego en el contorno de los ojos una raya negra que era el signo de identidad de su profesión, la más mítica, la única en la que todo el día era noche. Entraban al corazón de la oscuridad con sus lámparas. En unos tiempos fueron candiles, en otros carburos, hubo lámparas de seguridad, eléctricas de mano o aquellas que iban en el casco, las mismas con las que los mineros rompían la nieve esperando las primeras luces del amanecer camino del tajo. A veces el camino conducía a la muerte. El traidor grisú había engañado al pájaro que lo medía desde su jaula, sin recordar la increíble historia de los penitentes, aquellos hombres que entraban con fuego a la mina para que si había gas éste explotara. La mina es la noche, con lámparas. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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