A mes y medio de su particular y pionero apagón analógico, 5 pueblos de Truchas siguen sin señal de TDT
Isolina no está muy preocupada con el tema del apagón analógico porque pasa el invierno en La Bañeza y acaba de llegar al pueblo. MAURICIO PEÑA
David Rubio / Corporales
“¿Son ustedes los que vienen a ponernos la antena?”. Al ver llegar a dos desconocidos, los pocos vecinos de Manzaneda, en La Cabrera, confunden lo que ven con lo que quieren. Al saber que los recién llegados son periodistas, dan por supuesto que nada bueno pueden traer al pueblo. Si además, al abrir la boca, hacen referencia a un tema especialmente delicado estos días en todo el municipio, el de la llegada de la TDT, casi todos ellos se distancian un poco más de lo que estaban.
“Aquí fuimos los últimos para ponernos el teléfono móvil, que ha empezado a funcionar hace poco más de tres meses, y vamos a ser los primeros en que nos quiten la televisión. ¿Quién se lo explica?”, se pregunta un vecino que está a punto de entrar a su casa “a ver si la paisana me da de comer” y que, dice, sólo ve actualmente un par de cadenas de televisión que reciben desde la vieja antena. “Y no siempre”. Sobre el tablón de anuncios del pueblo, enmarcando el debate que se ha formado entre vecinos y los que parecía que les iban a instalar la nueva antena, se puede leer una carta remitida por la presidenta de la Diputación Provincial: “... la TDT es una competencia del Estado, en la que colabora la Junta y yo personalmente me voy a preocupar de que ninguna zona quede en sombra”.
El próximo 30 de junio, todos los pueblos del municipio de Truchas se quedarán sin la señal analógica de televisión. Este ayuntamiento leonés ha sido elegido como pionero dentro de la provincia para el tantas veces citado apagón analógico. Y, además, no caben dudas de que el temido corte de la señal que se transmitía hasta ahora se va a producir, puesto que llega hasta La Cabrera desde el repetidor de Guadarrama, en Madrid, que también pertenece a la Fase I de cese de emisiones de televisión analógica que ha planeado la Secretaría de Estado de Comunicación del Ministerio de Industria.
Trece pueblos pertenecen al Ayuntamiento de Truchas, de los que, hoy, sólo ocho tienen señal de televisión digital. Los otros cinco están a la espera de que las instituciones se pongan de acuerdo para solucionar su problema, que pasa por la instalación de tres microrepetidores que lleven hasta Manzaneda, Pozos, Baíllo, Corporales y Cunas la señal digital que ya emite la nueva antena de La Cuesta. “Vemos que va llegando el momento y que todo sigue igual. Nosotros no tenemos presupuesto para afrontar esas obras, y lo que yo agradecería es que dejarande echarse las culpas unos a otros y que nos solucionen el problema”, dice Francisco Simón Callejo, alcalde socialista de Truchas.
El mismo problema de Manzaneda lo tienen en Pozos. Ése y también el de las obras de saneamiento, que tienen el pueblo patas arriba y además cortan el agua, ahora que empiezan a llegar todos aquellos vecinos que pasan el invierno en alguna ciudad. “Porque no estoy aquí todo el año, que si no...”, dice Isolina, que no ve prácticamente ningún canal en su televisión y que no sabe nada de cuándo cortan la señal analógica ni de cuándo ponen la digital. Los que van llegando, “para ir poniendo curiosa la huerta” o “a ver si sale algún enjambre, que es la época”, vienen de la ciudad y, muchos de ellos, saben ya que van a tener que comprar un adaptador para cada una de las televisiones de la casa. Saben, incluso, cómo funcionan, lo que no resulta necesariamente fácil teniendo en cuenta la edad de la mayoría de ellos. Por supuesto, como buenos veraneantes, saben también todas las soluciones para los problemas que no han sido capaces de resolver por sí mismos los pocos que viven todo el año en el pueblo, repartidos en dos barrios.
En Pozos regenta el bar Miguel, aunque si le preguntas directamente dice que él no sellama Miguel. Muy amable, explica al visitante algunos detalles del pueblo, lo que se caza y lo que no, lo que se juega a las cartas o lo que no. “Teníais que haber venido el domingo, que fue la fiesta”. Con la televisión no tiene mucha idea de lo que va a pasar, pero la suya se ve bien “porque conozco a uno que es muy fino con las antenas y me la instaló él”. Informado de que, cuando llegue el apagón analógico, no servirá la antena que le instaló su amigo ni ninguna otra que le pueda poner a no ser que instalen un repetidor nuevo, Miguel lo tiene claro: “Pues si no se ve, quito la televisión y a tomar por el culo, que yo no me ando con hostias”, dice mientras se queda mirando al aparato, en el que, a esta hora, Carlos Arguiñano canta un pasodoble que él mismo baila agarrado a un enorme congrio. “No lo sentiría más que por éste. ¡Qué cabrón está hecho!”.
En Corporales también les preocupa la televisión pero también tienen otra inquietud mayor: “Aquí lo que no hay ahora es trabajo, que cerró la cantera y nos quedamos la mitad del pueblo en la calle. Si no ponen televisión, tendremos que unirnos todos y manifestarnos, que fue lo que no hicimos cuando nos echaron”, dice una de las vecinas, que está sentada a la sombra, en compañía de otras tres, a la que en otros lugares es la sagrada hora del culebrón, con lo cual se deduce que no deben ser muy aficionadas a la televisión. “La vemos por la noche y si nos la quitan... a ver quién aguanta todo el invierno, que las películas de vídeo ya las hemos visto todas”, afirma una de ellas. “Pues no sé para qué queréis la televisión, la verdad, porque para enteraros de si nosequién mató a nosecuál y cosas por el estilo, o de que ha subido el paro. ¡Que ha subido el paro lo sabemos sin salir de Corporales!”, comenta otra de las vecinas.
“Aquí La Sexta no se empezó a ver hasta que empezaron a dar la Fórmula Uno, así que supongo yo que, cuando acabe, la volverán a cortar, ¿no?”. Empiezan las risas y las bromas (“si en otros pueblos ven la TDT y en éste no, habrá que meter un par de cartuchos de dinamita al repetidor”), pero pronto terminan: “Aquí se acuerdan de nosotros para pagar, para eso somos los primeros, que la contribución nos ha subido una barbaridad este año, como si viviésemos en Ordoño. Pero para el resto de las cosas, somos tercermundistas”. Las demás asienten, serias. “De La Cabrera nunca se han acordado para nada. Nosotros porque estamos acostumbrados, pero cuando viene alguien de fuera se queda asustado con las cosas que hay aquí, que parecemos el Tercer Mundo. Y ahora, encima, quieren vender que somos los primeros en recibir la TDT, cuando en realidad en lo que somos los primeros es en que nos quiten la otra y todavía no tenemos la moderna. Aquí hay cosas que nunca cambian”, dice, resignada una de las vecinas de Corporales en su debate de la que en otros lugares es la sagrada hora del culebrón.