En muchas zonas de León se quejan de falta de proyectos turísticos. El paisaje es impresionante, hay buena gastronomía, pero el turista quiere más alicientes. Es el caso de Babia, donde los pocos empresarios de turismo rural viven más, a veces, de los que vienen a pasar el fin de semana a la zona asturiana. “En Babia tenemos de todo, pero a las seis de la tarde el cliente se aburre porque no sabe qué hacer”, señala la propietaria de una casa rural.
En los últimos años se ha ido tejiendo una red de proyectos. Quizá el primero fue el Museo de la Fauna Salvaje de Valdehuesa y más cerca en el tiempo el Museo Etnográfico de Mansilla de las Mulas o el Museo de la Siderúrgia y la Minería de Sabero. En cualquier caso, la red de grandes museos sigue siendo escasa. Así, muchos proyectos ligados a fondos mineros siguen paralizados en despachos. Otros, lejos ya de las cuencas, simplemente son proyectos eternos.
La política que se ha realizado en León contrasta, en cambio, con lo hecho en Asturias o en Valladolid, por poner dos ejemplos cercanos. En ambos casos, las instituciones han llevado a cabo una red de grandes museos. En Asturias algunas de las últimas iniciativas pasan por dinosaurios o restos arqueológicos. En Mayorga acaba de abrirse el Museo del Pan.