Un bonito corredor de una casa rural. M. MARCOS
Manuel C. Cachafeiro León
Hay una saturación de casas rurales en la provincia de León? Una década después de que muchas antiguas casas agrícolas y ganaderas se reconvirtieran en pequeños hoteles y alojamientos rurales, la pregunta está surgiendo entre el propio sector. Carlos Velázquez Duro, presidente desde 1994 de Aletur —una de las asociaciones de turismo rural más importantes de la provincia de León— opina que “hay zonas geográficas muy concretas en las que posiblemente hay una excesiva oferta, pero todavía quedan muchas otras en las que no existe ningún tipo de oferta y por lo tanto hay lugar para nuevos alojamientos”.
Los motivos de esa acumulación de oferta en algunas zonas concretas tiene varias razones. Por un lado, han sido comarcas con más demanda inicial, sobre todo por ser mas conocidas. Es el caso, en la provincia de León, de Picos de Europa y el Bierzo.
Y una segunda razón. Son zonas con más oferta también por el impulso de planes de desarrollo, sobre todo fondos europeos.
En opinión de Carlos Velázquez Duro, el problema radica en la baja ocupación de muchos alojamientos. “Es un problema difícil de atajar pues salvo excepciones (que las hay), ningún alojamiento de esa tipología recibe clientes más de 90 ó 100 días al año, en el mejor de los casos”. “A lo más que puede aspirar —añade el máximo responsable de Aletur— es a estar lleno en esos 90 ó 100 días, pero jamás conseguirá tener clientes un martes del mes de noviembre por poner un ejemplo”.
Una gran parte del problema viene dado porque en España y especialmente en los negocios ligados de una u otra manera a la hostelería, “los empresarios no hacemos números antes de abrir un negocio y simplemente lo abrimos por confianza en el mismo, porque se han abierto otros y parece que les va bien, porque tenía la casa, porque me pareció bonito, en fin por mil y un motivos diferentes. Aparte de las excepciones (escasísimas), casi no existen negocios de turismo rural que previamente hicieran un estudio de mercado para ver la demanda y un estudio de viabilidad económica, que amparara la inversión”.
En este sentido, Carlos Velázquez se contesta a sí mismo. “Muchos me dirán que si tienen ese estudio de viabilidad económica, pero se engañan a sí mismos, lo tienen porque para recibir algún tipo de subvención se lo exigieron, pero el estudio estaba hecho al revés, es decir no se hizo un estudio para ver si era interesante invertir y actuar en consecuencia. En la mayoría de los casos el estudio se ha empezado por el final: tiene que dar positivo”, añade Carlos Velázquez Duro
Aunque el número de viajeros y de pernoctaciones respecto al 2007 en la Comunidad ha bajado, según el Boletín de Coyuntura Turística de Castilla y León, el turismo rural se ha mantenido, con un aumento en el número de viajeros del 2,10% y del 1,75% en el de pernoctaciones.
Sin embargo hay un par de datos preocupantes: Por un lado, la ocupación media es del 17,16% en 2008, frente al 19,14% del 2007. Un descenso que el propio sector lo justifica en el aumento del número de establecimientos en un 12,90% y el de plazas casi en un 15%.
Por otro lado, apuntan una segunda razón. Y es que el número de viajeros extranjeros que realizan turismo rural ha disminuido un 20% respecto al 2007.
El problema de León es extrapolable a toda España. La oferta de turismo rural a nivel nacional también ha multiplicado su oferta en los últimos años. De 5.316 alojamientos en abril de 2001 se ha pasado a más de 12.000 en 2007, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística. Los miembros de la Asociación Española de Turismo Rural (Asetur) consideran que se trata de un crecimiento excesivo que está afectando a la marcha del sector, que ha visto una reducción del nivel de ocupación medio. Así, entre las Comunidades donde se ha dado un mayor crecimiento se encuentra Cataluña, que ha pasado de 651 alojamientos a 1.425 casas rurales.
Este tipo de crecimiento ‘desmesurado’ se ha dado también en regiones como Andalucía que ha pasado de 269 casas en el año 2001 a 1.131 en el año 2007 (el 320 por ciento más), Asturias, que ha pasado de 425 a 1.062 (149 por ciento más) y Castilla y León, que ha pasado de 770 en 2001 a 2.279 alojamientos en 2007.
Pese al problema, en algunas comunidades restan importancia a las cifras. Así, la presidenta de la Confederación Catalana de Agroturismo y Turismo Rural, Assumpta Fort, aunque calificó este incremento del 118 por ciento como ‘desmesurado’, sostuvo que, según sus cálculos, la oferta continuará creciendo, aunque no en las mismas proporciones que hasta ahora por las restricciones de la Generalitat a la hora de dar luz verde a nuevos establecimientos.
También desde Asetur, la mayor organización nacional de empresarios de turismo rural, se piensa que el mercado está saturado en algunas zonas. “El problema es que no hay tanta demanda para la oferta existente”, señala Francisco Javier Herrera, presidente de Asetur, que engloba en su organización a dos asociaciones leonesas: Montaña de León y Aproturavi.
Tantos interrogantes y bailes de cifras hacen que desde Aletur Carlos Velázquez Duro llegue a una conclusión final: “Ahora en momentos de crisis todo esto se activa y nos preocupamos, pero no pasa nada, el tiempo todo lo termina por poner en su sitio y si hace falta, la oferta y la demanda cribaran algunos alojamientos que sencillamente no pueden sobrevivir. Y otros al contrario, en plena crisis, pues suben precios o abren establecimientos nuevos y a pesar de ello tienen éxito y sobrevivirán”, es su diagnóstico, optimista de todas formas.