UNA PROVINCIA EN BLANCO Y NEGRO

Está claro que vamos de fiesta |
No hacen falta mayores comentarios a la imagen, ni pies de foto, ni explicaciones, pues la estampa puede ser de cualquiera de los más de dos mil pueblos de la provincia, aunque sea de Santa Olaja de la Varga. Puede ser el inicio boda, bautizo, verbena, fiesta patronal, cantemisa, carnaval o cualquier otra celebración que le pusiera color a los grises días de rutina de nuestras comarcas. Es posible que el traje llevara años en el armario y se hubiera quedado corto o estrecho, es posible que fuera de un hermano o vecino, no sería extraño que algún difunto lo dejara en prenda y también es viable que el sastre del pueblo lo hubiera hecho a la medida. Otra cosa es cómo se toman las medidas. Pero, ¿qué más da? El hábito no hace al monje y, además, sólo es una señal externa que anuncia al resto del pueblo que los mozos marchan de fiesta. Marchan ahora, justo en el momento que plasma la instantánea, pero nadie sabe ni cuando ni como será el regreso. Para qué van a querer que la corbata sea más ancha o moderna si seguramente acabe alrededor de la cabeza o atada al pantalón como liguero, para que va a ajustar mejor la chaqueta si se la acabarán poniendo a una oveja que salga de algún corral... Cuando se sale, se salía, de fiesta, lo importante era el alma. El viejo debate sin fin. |
![]() Fulgencio Fernández |
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