La Reina recibió las explicaciones de García Recio asombrada por los tesoros de las salas del IBO
La Reina Doña Sofía estuvo en todo momento sumamente interesada en las piezas de la biblioteca y del museo, mostrándose siempre cercana y haciendo comentarios. PEIO GARCÍA / ICAL
C.D.R. León
Sofía, la de los ojos abiertos”. García Recio, director del IBO, escribió esas palabras en escritura cuneiforme sumeria, en un clavo fundacional de arcilla que la Reina Doña Sofía introdujo en la placa conmemorativa de la inauguración del museo y la biblioteca del Instituto Bíblico y Oriental, acto que tuvo lugar ayer en la sede del centro, en la parte de atrás de San Isidoro. El resto de la inscripción dice “Dios, señor de los cielos y la tierra, pastor de la humanidad, su escuela en la ciudad de León, Sofía Reina de España dedicó”.
La Reina, que abrió la ‘carta’ escrita en una tablilla de 4.000 años que hablaba de un intercambio de burros, se presentó puntualmente a las puertas del Instituto, y acompañada por el ministro de Cultura, fue recibida por las autoridades políticas y eclesiásticas locales, provinciales y regionales. Tras romper el protocolo y dar la mano a los leoneses, charló con Francisco Antonovich y estuvo en todo momento acompañada por García Recio. Éste y Antonovich explicaban todo tipo de detalles a la Reina, que continuamente mostraba su asombro.
Jesús García Recio dio el discurso de bienvenida e inaugural: “Hoy llega a término la gestación del IBO, la cual comenzó en Madrid hace 33 años, tuvo su primer esbozo en Amsterdam hace 17 años y el impulso definitivo hace 7 años, el día de Viernes Santo, en la montaña leonesa”.
El sabio leonés siguió explicando los objetivos del IBO: “La finalidad no es otra que indagar en los fundamentos de la cultura occidental, y esto es así porque allí, en Oriente, vemos nacer y crecer la cultura mucho antes que la tradición grecolatina, es decir, hay que ir a Anatolia, a Egipto, a Mesopotamia para llegar a las fuentes de nuestra cultura, ahí están nuestros parientes más antiguos. De hecho, allí nacen la escritura, la astronomía, la botánica, la medicina, la escuela, el matrimonio..., allí están las líneas maestras del pensamiento sobre el hombre y su mundo”.
Recio insistió en la necesidad de la Biblia para comprender todo eso: “La Biblia ha influido asimismo en materias esenciales para el pensamiento occidental como puedan ser el arte, la política o el derecho. La Biblia es el acopio de los fenómenos gestados en el Oriente Antiguo. En fin, Oriente y Occidente están unidos por el legado de la amalgama de aquellas civilizaciones sumeria, acadia, hitita, asiria..., luego por la grecorromana, más tarde por los procesos expansivos hasta llegar a hoy”.
El discurso de García Recio fue una auténtica clase magistral donde explicó por qué el Oriente Antiguo y la Biblia nos definen y nos explican. Finalmente se centró en el IBO y en sus líneas de actuación: “Son cinco. En primer lugar, deseamos abrirnos paso en Oriente mediante excavaciones como la que hizo Egeria en el siglo IV. En segundo lugar queremos crear un IBO con piezas dispersas, como hizo Santo Martino en León en el s. XII. En tercer lugar acrecentar el fondo de la biblioteca. En cuarto implantar estudios de lenguas orientales siguiendo a Cipriano de la Huerga y Ramiro Fernández Valbuena. Y por último, realizar estudios sobre la Biblia a través de la Visigótica Mozárabe de la Catedral, de la de San Isidoro, de los Beatos...”.
Posteriormente Jesús García Recio (que fue casi el único que dirigió la palabra a los presentes a lolargo de la mañana) recorrió el museo recién inaugurado explicando las maravillosas joyas que se muestran: “Una de las piezas más valiosas es un papiro del s. III que cuenta un capítulo del Éxodo, una traducción al griego de la ‘Biblia de los 70’, así llamada porque se cuenta que 70 sabios se reunieron en Alejandría y en poco tiempo hicieron la traducción. Y también es sumamente valioso el ‘osuario’, u osario, y su lienzo, contemporáneos de Jesucristo”.
La exposición permanente sobre Mesopotamia está pensada para los niños: “Al menos en la primera parte. Hay piezas arqueológicas desde el preneolítico (8.500) hasta la edad del hierro (1.000 a. de C.). Entre lo más valioso de todo el centro está una muestra de los llamados textos arcaicos, de unos 5.400 años de antigüedad y que presenta uno de los primeros momentos de la escritura; además, tenemos muestras de la evolución de la escritura cuneiforme hasta el período neoasirio (400 a. de C.)”.
Un texto escolar con 4.500 años de antigüedad dice “La escuela es casa fundada en los cielos, en ella se entra con ojos cerrados y se sale con ellos abiertos; ven, no te quedes a la puerta”. Textos inéditos mesopotámicos, textos de Manistusu (hijo de Sargón de Acad), un contrato de adopción del s. XIX a. de C. (con exigencias muy parecidas a las de hoy), el código de Ur Namu, formularios y textos legales completan una colección verdaderamente única en el Mundo. Y si es García Recio quien explica, el encanto y la fascinación se multiplican.