Logo de la-cronica.net


Sabio desde niño

El ‘padre’ del Instituto Bíblico leía con 10 años, en Aleje, una gramática y un diccionario hebreos

Jesús García Recio. MAURICIO PEÑA

Fulgencio Fernández León
En medio de la vorágine de la visita de la Reina, el ministro, las autoridades, los policías... andaba de incógnito un tipo discreto, modesto, que nada quiere saber de figurar, de salir en las fotografías, de sacar pecho. Y, sin embargo, es el ‘alma mater’ de todo lo que ayer se presentaba. Y, además, es un sabio. Entre otras muchas cosas es el único occidental con permiso para excavar en Irak.
Y, además, ha tenido la generosidad de donarle a León, gratis, un legado por el que una Universidad americana le había ofrecido cuatro mil millones de pesetas. Lo escribo en letras para que no parezca que se me escapó algún cero.
Es Jesús García Recio, un sabio con cara de niño. Un leonés de Aleje, donde vive, pueblo al que viaja en el coche de línea, donde te coge el teléfono y te explica todo lo que quieras y, al final, te da las gracias por prestarle atención.
Tal vez haga bien en agradecer que ‘le hagan caso’porque que un personaje como él sea menos conocido que todos los demás que ayer le rodeaban es tan injusto como lo más injusto que a usted se le ocurra.
La biografía de este sabio es realmente singular. Es hijo de un maestro que le dormía con curiosos cuentos, los pasajes de la Biblia. “Y el de la creación, del Génesis, me parecía una historia tan mágica como cualquiera de Las mil y una noches”. Así nació su afición por los estudios bíblicos. “Mi padre nos señalaba en un mapa aquellas tierras, nos hablaba de Mesopotamia y nunca se me borró ni aquel mapa ni aquella tierra”.
Cuando sólo tenía 10 años adquirió una afición nada infantil y que puede explicar cómo se puede llegar a ser una autoridad mundial en Estudios Bíblicos y Orientales, al margen de los cuentos infantiles. “Había en casa dos viejos libros que le dejó a mi padre un cura de Tejerina, José García Villarroel. Eran una gramática de hebreo del siglo XIX, del padre Gómez, y un pequeño diccionario hebreo-latino de finales del XVII. Era una pasión estudiarlos, en ellos descubrí mi vocación orientalista y por la semiología”.
Y después llegó a su vida una larga enfermedad que le postró en cama, no se podía mover, y que habla del espíritu positivo de Jesús García Recio cuando afirma que “gracias a ella” pudo seguir estudiando idiomas como el hebreo, el sumerio, acadio, arameo... Con 17 años se va a Madrid pues en León ya no tiene posibilidad de seguir estudiando. Pronto descubren en él a un sabio precoz y un estudiante de voluntad indomable. Se licencia en Teología, Historia de las Religiones, Filología Semítica, Estudios Bíblicos... hace su tesis sobre Mari, una ciudad del Eufrates del siglo XVIII antes de Cristo. Y mil cosas más.
Pese a ello, ayer no quería levantar la voz, sólo dar las gracias.

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica