La Robla ha sido el mayor polo industrial de esta provincia desde hace cuatro décadas. La instalación de la fábrica de cementos y la térmica de Unión Fenosa, unido a la centralización de las instalaciones de la Vasco, generaron mucho empleo en la comarca en los años 60 y 70 del siglo pasado. La actividad no sólo no se paró, sino que se amplió en los últimos años con la ampliación de la fábrica de Tudela-Veguín y un incipiente polígono que aprovechó las ayudas de los Fondos Miner. Pese a mil y un problemas, el polígono ya va por su cuarta fase con una impresionante creación de empleo. Nuevas empresas y pequeños empresarios de la zona que han convertido a La Robla en un motor de la economía leonesa en plena crisis. En este caso se demuestra que cuando hay proyectos serios hay también iniciativas para llevarlas adelante. La Robla, por su cercanía a León, es también un punto importante para la riqueza de la capital leonesa. Muchos trabajadores de las empresas roblanas residen en la ciudad o en el alfoz. La futura autovía León-La Robla debe ser un acicate más para que esa industria se fortalezca y se amplíe. Por otro lado, el proyecto de una autovía entre La Robla y La Magdalena, para su conexión con la autopista del Huerna, debe abrirse paso también en los próximos años. A León siempre se le ha echado en cara la falta de iniciativas empresariales desde aquel fallido intento de traer la Fasa que después se llevó a Valladolid. La Robla, se puede decir, es el gran polo industrial de la capital. A buen seguro que el polígono industrial roblano no se quedará en la cuarta fase sino que seguirá creciendo en los próximos años. El apoyo de las instituciones, no sólo de los planes del carbón, debe seguir.