Estimados y estimadas amigos y amigas, antes que nada, feliz año o aña. Tras los saludos y saludas de rigor y rigora vamos a intentar demostrar aquí y allá cuán ridículas o ridículos pueden llegar a ser los cosos y las cosas cuando se llevan al extremo y a la extrema. Si siempre y en todo momento o momenta tuviéramos que utilizar el masculino o masculina y el femenino o femenina aunque no existan, como por ejemplo la miembra del miembro, el lenguaje y la lenguaja sería muy moderno y moderna y muy progre y muy progra pero totalmente inútil e inútila para su verdadero y verdadera uso y usa, que no es otro ni otra que comunicarnos.
Acabar las palabras/bros con las dos fórmulas/los sepadadas/dos por una/o barrita/to tampoco resuelve la cuestión/na y queda como un impreso/a para la declaración/a de la renta/to.
Otr@ de los mecanism@s para no quedar mal en est@ ol@ de lo políticamente correct@ en cuestión de géner@ es la utilización de la arrob@. De este mod@ el galimatí@s es ya absolutamente monument@l y no se sabe si lo que te están dando es información o el listín de los correos electrónic@s de Veguellina del Fondo.
Más nos vale dejarnos de chorradas y que devolvamos su uso a los genéricos para poder hablar de trabajadores, bien sean hombres o mujeres, y de instituciones, bien sea la Diputación o el Ayuntamiento.
Felices fiestos, digo fiestas.