Mañana se interpreta la famosa ‘El elefante de Orzonaga’
Una vieja copla escrita por un minero ya hace más de ochenta años (’El Tío Faldas’) es ahora recuperada y cantada por otro minero, Miguel Ángel García. CECILIA ORUETA
Fulgencio Fernández Robles de la V.
La vida diaria de los pueblos le debe mucho a algunos personajes realmente singulares que han sabido dejar constancia de muchos de los hechos ocurridos.Juglares populares, copleros con una gracia innata y facilidad para escribir lo cotidiano.
Escribir incluso sin saber leer, como es el caso de Manuel Láiz, de Robles de la Valcueva, minero de profesión, recordado como ‘El Tío Faldas’ y creador de numerosas coplillas que dan fe de acontecimientos ocurridos en la comarca del Torío.
Echaba la jornada laboral cargando la linea de baldes que unía la mina Collín y el lavadero de la Hispana y cuando acababa cualquier hecho que conociera lo convertía en copla, ayudado de una memoria prodigiosa. Se cuenta de él en Matallana, lo recuerda con frecuencia José Ángel ‘El Profe’ (otra memoria andante de la comarca), que Manuel escuchaba cómo alguien leía el periódico y él lo cogía a continuación y lo repetía como si lo estuviera leyendo, pese a no saber leer.
A él se deben coplas como la de ‘El elefante de Orzonaga’, que mañana recordarán en el propio pueblo cantada por Miguel Ángel García, en un concierto en el que estará acompañado de Eduardo Luis Nicolás, de León y Miguel Ángel Badeso, de Villadangos del Páramo.
Pero no fue la única copla de Láiz, ni mucho menos, todos aquellos hechos relevantes que se producían en la comarca acababan siendo objeto de alguna de sus creaciones, que recordaba como si las estuviera leyendo. Así cantó las disputas entre el Barrio de la Estación y Matallana en 1930, por diferenciarse uno de otro, para lo que los primeros celebraron una misa en Orzonaga: “Ave María Purísima! / dicen los de La Estación. / ¡Hay que comprar un San Roque! / Pa celebrar la función. // Todos a misa, todos allí, / a echar responsos a San Roquín. // Primero sale Fernando, / que hace señas a Barrón. / Luego salió Teodoro, / cuando Muñiz se acercó. // Moro y el carnicero, /y el otro Nicanor. / Uno faltaba a la lista / y era el vecino Trampón”.
En el hecho de utilizar muchos nombres de vecinos de los pueblos, los más célebres, radica buena parte del éxito de las coplas de ‘El Tío Faldas’... Y en su facilidad para hacerlas y su evidente gracia.