UNA IMAGEN Y 235 PALABRAS

Una vida esperando a que pasara algo |
Lo decía la vieja pintada con todo el escepticismo de las palabras escritas en las paredes de los cementerios: “Toda la vida esperando a que pasara algo... y sólo pasó la vida”. La buena mujer parece la imagen de este aforismo. Alguien que cada semana en el mercado repite la esperanza de que cambie la vida pero sólo cambia la semana, sólo pasa la hoja del almanaque de otra mañana de mercado, sólo pasean caminantes que preguntan, matrimonios que observan y un fotógrafo que dispara su cámara sobre una cara que le atrae como si tuviera imán mientras se pregunta para dónde mira la buena mujer si nada parece llamar la atención de unos ojos cansados de ver, a qué espera si sus jaulas ya están vacías, en qué piensa ya que no habla con nadie, qué vendía... Viste como vive. Contra el rigor de las heladas un abrigo de los de siempre, de los de la tienda de ultramarinos; contra los catarros de las gargantas desprotegidas la vieja bufanda de lana tejida en filandones y mañanas al sol, como el gorro azul que detiene ese frío que quiere agujerearle el cerebro. Un rostro sin edad en el que cada jornada de trabajo ha dibujado una arruga, unas manos sin descanso en las que cada esfuerzo ha arado una nueva raya, una vida ejemplar en la que nadie se detiene a mirar pues ella jamás grita. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
|---|---|---|