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SOCIEDAD / Servicios sociales

Los leoneses tardan un año y medio en recibir la ayuda de Dependencia

Sobreenvejecimiento. El 7,88% de la población de la provincia de León es mayor de 80 años, con lo que se duplica la media nacional, que ronda el 4%

En los pueblos de la provincia de León menores de 1.000 habitantes los ancianos suponen el 33% de la población. MAURICIO PEÑA

David Rubio León
Cada leonés que solicita la ayuda de Dependencia debe esperar una media de 18 meses hasta recibir cualquiera de las prestaciones que ofrece esta ley puesta marcha en la primera legislatura del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, cediendo las competencias directas de esta nueva legislación a las comunidades autónomas.
La de año y medio que padecen no sólo los leoneses sino también todos los habitantes de Castilla y León es una media muy superior a la que tiene la mayoría de las comunidades españolas. Se trata de una espera demasiado elevada si se tiene en cuenta que la tramitación de los distintos permisos que derivan en la revisión médica para calificar el grado de dependencia de cada solicitante tarda entre seis y ocho meses, aproximadamente el mismo tiempo que luego tarda en llegar la prestación para los beneficiarios. Así lo afirma Ana Isabel Esteban, presidenta de Solidaridad Intergeneracional, organización encargada de la campaña de divulgación y asesoramiento para la provincia de León sobre la Ley de Atención a la Dependencia y los Servicios Sociales en el Medio Rural.
Para Esteban, las principales dificultades de la aplicación de esta ley en los pueblos de la provincia de León sobre cuatro: sobreenvejecimiento, dispersión geográfica, masculinización y falta de servicios.
El sobreenvejecimiento aporta datos muy concluyentes: la media de mayores de 80 años en España es del 4%, mientras que en la provincia de León es del 7,88%, un total de 39.272 personas. En todo el país, se ha demostrado que la mitad de las personas mayores de esa edad son dependientes, con lo cual las solicitudes se podrían aumentar considerablemente a lo largo de los próximos meses o años en León, donde el 33% de la población de pueblos menores de 1.000 habitantes, que son la mayor parte, son ancianos.
Por lo que refiere a la masculinización, otra de las particularidades de la aplicación de esta ley en el medio rural, el problema reside en que, en la mayoría de los casos por cuestiones, culturales, los hombres solteros pasan a convertirse en dependientes en el momento en que fallece su madre, del mismo modo que pasan a serlo muchos viudos, puesto que no saben desarrollar las actividades propias de la vida diaria.
La dispersión geográfica de las aldeas y pueblos es otro de los puntos débiles de la aplicación de la ley de Dependencia en el mundo rural. “No hay servicios de proximidad, no hay centro de día ni ayuda a domicilio en la mayoría de los ayuntamientos... A fin de cuentas, los servicios quedan alejados del lugar donde la población dependiente quiere vivir, ya que hay que reconocer que el 90% de los dependientes quiere vivir en su hogar hasta que no puede materialmente”.

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