Juan Carlos Uriarte muestra en el Palacio Don Gutierre su ‘Arqueología Industrial’
Juan Carlos Uriarte posa junto a la obra ‘Arqueología Industrial’ que se expone en Don Gutierre. M. MARCOS
Joaquín Revuelta León
Con el título ‘El artista, el boceto y la obra’, la Concejalía de Cultura Leonesa ha programado un ciclo monográfico en torno a la escultura que tendrá como escenario uno de los patios del Palacio Don Gutierre. Juan Carlos Uriarte ha sido el encargado de inaugurar una muestra por la que irán desfilando artistas de la talla de Carlos Cuenllas, Juárez y Palmero, Santos Javier, José Luis Casas, Amancio González, Juan Viloria,Diego Segura, David del Bosque, Begoña Rodríguez y Esteban Tranche, entre otros.
La contribución de Uriarte al ciclo expositivo organizado por la Concejalía que dirige Abel Pardo puede contemplarse en el Palacio Don Gutierre hasta el próximo 16 de diciembre y se trata de una obra de gran formato que responde alcarácter de urgencia que demandan unos tiempos como los actuales marcados por la crisis económica. “Durante un tiempo me encerré en el taller de un amigo y monté una escultura con las piezas que me encontraba por allí, todo desechos y arqueología industrial. Lo que puede verse es lo que encontré y con lo que encontré el reto ha sido montar algo que resultara medianamente agradable de ver”, argumenta Uriarte. El resultado es una especie de bodegón, de fuentes pompeyanas, donde el artista incluso rinde homenaje al célebre Péndulo de Fucol.
Sobre el proceso creativo, Uriarte explica que el punto de partidafueron unos tubosencontrados en el mismo rincón donde los había dejado tiempo atrás y sobre los que realizó una pequeña intervención hasta dar con una escultura muy geométrica que “se asemeja a unos falos erectos” y que ha realizado en hierro, incorporando una pieza ya existente con forma de media esfera de cristal.
Uriarte asegura que es cierto el dicho de que en época de crisis se agudiza el ingenio. Incluso va más lejos al asegurar que “no sólo se agudiza el ingenio sino que se reduce el tiempo de respuesta. “Pensando en la pieza estuve algo más de un mes pero en su ejecución he empleado menos de ocho días. Le das vueltas, coges unas piezas, desechas otras y el resultado es el que es, “una intervención que tiene cierto sentido ocultista pero resulta agradable de ver. Estoy satisfecho con los resultados pese a la urgencia que ha presidido la instalación. Al final creo que el hijo me ha salido guapo”.