UNA IMAGEN Y 228 PALABRAS

Dime, que ya |
Estás en el teatro o en un concierto y ya no suenan los móviles (a veces sí) porque te piden cien veces por la megafonía que lo apagues, pero cada cinco segundos se enciende una pantalla, un espectador se agacha y lee un mensaje, después se lo enseña a su vecino de butaca, hablan un rato y se mosquean porque se han perdido el motivo de la carcajada del público cuando el genio Ara Malikian juega con su violín e Yllana hablan. Caminas por la calle y alguien habla solo. No. Es un móvil de última generación que no tiene ni cable, ni hilo, ni tapa, ni pantalla... Sí, dime, la verdad no lo sé. Llámame más tarde. Mejor te llamo yo... Apasionante. Juego la partida en un pueblo sin cobertura y me sorprende que tres chavales y un guardia civil de vacaciones traigan su móvil bien visible. Los petardos y petardas que salen por la tele siempre van hablando por el móvil y no pueden contestar a unos micrófonos que aparecen en la pantalla y a una voz que les insiste, “¿has roto con Isabel?”. Los futbolistas cuando pierden siempre llegan al aeropuerto hablando por el móvil. No me extraña que el obrero también se quiera dar a valer, se suba al tejado, mire al horizonte y a grandes voces insista: “Dime, dime, que aquí ya tengo cobertura”. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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