LA NIEVE EN LOS PICOS

Luz que no espera |
De repente un día, un amanecer, por las ventanas cerradas penetra la claridad, la luz atraviesa las persianas sin rendijas. El mundo es virgen, el horizonte es blanco, un inmenso manto sin una sola mancha. Tal vez el pecho color sangre de un petirrojo o pájaro de las nieves que se asoma a tu ventana esperando unas migas de pan o unos granos de trigo rompe el blanco. Ha nevado, ha caído la primera nevada. Pero antes de la primera hubo otras nevadas, en los picos de los montes ya se ha vivido más veces el espectáculo del horizonte en blanco y de la luz encendida antes del amanecer. Sólo lo vivieron los pájaros y los montañeros, tal vez lo vieron los viajeros de algún avión. Lo dibujaron los ojos de colores del artista que intuyendo las primeras nieves en la lejanía transportó a la paleta este mundo, con los picos nevados viendo volar los picos de las aves que buscan alimento. Los viejos saberes populares ya habían intuido la llegada del manto blanco. Las vacas se acurrucan unas junto a las otras para darse calor en la noche fría, los topos han llevado los frutos de los espinos a sus madrigueras para hacer despensa, los perros huelen el viento y ladran, los pastores encienden sus hogueras... nieva. |
![]() Ramón Villa |
![]() Fulgencio Fernández |
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