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MEMORIA HISTÓRICA / Red de espionaje en León

El espía que surgió de León

El régimen de Franco desarticuló en octubre de1943 una trama que actuaba en todo el norte de España y que tenía su base en la capital leonesa

León tuvo su parte de intervención en la II Guerra Mundial. Fue a través de una red de espionaje alentada, financiada y directamente vinculada a los servicios secretos británicos. El jefe de la red, Lorenzo San Miguel Martínez.

Daniel Álvarez León
Por extraordinario que parezca, así fue. León tuvo su parte de intervención en la II Guerra Mundial. Fue a través de una red de espionaje alentada, financiada y directamente vinculada a los servicios secretos británicos. La contribución leonesa a la contienda europea no fue sólo táctica. La desarticulación de la trama costó la vida a su jefe, Lorenzo San Miguel Martínez, que murió tiroteado en su cama, y a los cuatro principales agentes que fueron fusilados en Oviedo. Precisamente en Asturias fue donde empezó a caer toda la trama.
Hermenegildo Ferreras Vidal, capitán de la primera compañía de la 117 Comandancia Rural de la Guardia Civil, con residencia en la localidad asturiana de Grado, se le encendió el chivato cuando en octubre de 1943 recibió un sorprendente soplo. “En la fábrica nacional de cañones de Trubia se ejerce, por elementos extremistas contrarios al régimen, cierto espionaje con el fin de controlar la producción de cañones, proyectiles y cartuchos”. Sin embargo, su olfato policial no podía adivinar entonces a dóndellevarían las pesquisas policiales: a la desarticulación de una intrincada red relacionada con la inteligencia británica. Una red con casi medio centenar de agentes que actuaban en todo el norte de España y cuya base de operaciones se encontraba en León.
Situación histórica
La “neutral” España vivía en octubre de 1943 su cuarto “año triunfal” tras la victoria de Franco en la Guerra Civil. Era el mismo tiempo que Europa llevaba desangrándose en la II Guerra Mundial, que, por esas fechas, comenzaba a decantarse claramente en favor de los aliados y contra Hitler y Mussolini. Es ya de sobra conocido que España y otros países oficialmente apartados del conflicto como Suiza, Portugal o Suecia fueron teatro de operaciones de los dos bandos.
Primeras detenciones
La ‘operación Trubia’ permitió las primeras detenciones el 17 de octubre de 1943. Asíconsta en la causa 558/43 de la Capitanía General de la Séptima Región Militar y el Juzgado Especial de Espionaje, a la que ha tenido acceso La Crónica a través de la Asociación para el Estudio de la Represión en León (Aerle). José Libertario García García, gruista en la fábrica de armas asturiana, inauguró la lista de apresados. Detalló en su declaración que recibía 250 pesetas mensuales para informar de la producción de la factoría bélica. Los datos eran transmitidos a León, donde un tal Juan Martínez Martínez, coordinaba las operaciones. Después de más detenciones en Asturias, entre ellas la de Consuelo Argüelles Díaz,novia del cabecilla leonés de la red, las fuerzas policiales descubren que el referido Juan Martínez es en realidad Lorenzo San Miguel Martínez, nacido en León, en 1913.
A las 9 de la mañana del 20 de octubre de 1943, la Guardia Civil se persona en el quinto piso del número 34 del paseo de la Condesa de Sagasta de León. Lorenzo San Miguel fue sorprendido mientras dormía y abatido a tiros en su cama. Según el informe de la Guardia Civil, intentó defenderse con una pistola. El mismo atestado da cuenta de que se halló en el registro del piso de San Miguel un total de siete pistolas, una escopeta y 38 cartuchos de dinamita. Asimismo, la Guardia Civil se incauta de 10.880 pesetas en metálico y de numerosa documentación: planos del puerto del Musel y de otros de Galicia, planos de playas asturianas y cántabras y planos del aeródromo de La Virgen del Camino y del Palacio de Oriente de Madrid, entre otros. “Una libreta en la que se hallan unas letras escritas que empiezan en AM y terminan en AY (claves para identificar a cada agente), tres documentos en los que se suponen claves, informes sobre la identificación de aviones alemanes, cuestionarios a cumplimentar por los enlaces sobre suministros, partes quincenales que remiten diferentes provincias que empiezan por La Coruña y terminan en León, dando detalles de baterías, posición de fuerzas, etc, etc, y otra numerosa documentación sin clasificar en la que se contienen datos reveladores de actividades de espionaje”, cita textualmente el informe policial. A decir verdad, resulta chocante que el espía San Miguel tuviera en su poder tal cúmulo de material comprometido.
Casi 60 encausados
Una vez descubierto el hilo de la trama, las fuerzas franquistas sólo tuvieron que tirar de él para acabar desarticulando toda la red. El informe del fiscal presentado en el consejo de guerra cita a un total de 59 imputados, 19 de ellos leoneses. El resto operaban desde Asturias, Galicia, Santander, Vizcaya y uno de ellos desde Segovia.
Hay dos denominadores comunes que los caracterizan a casi todos: su relación con el bando republicano en la Guerra Civil y los vínculos familiares de varios de los imputados. Por utilizar al máximo responsable de la red como referente, Lorenzo San Miguel, calificado por la policía franquista como “cabecilla y agitador comunista”, desertó en 1937 del regimiento de infantería de Astorga en el que estaba destinado, para pasarse, posiblemente, al lado republicano en plena Guerra Civil. Asimismo, aparecen como encausados el padre, un hermano y un tío del jefe de la trama.
La causa 558/43 también identifica a Ángel Monge Antón como lugarteniente de San Miguel. Primo de la líder socialista Teresa Monge Melcón y vinculado a una de las familias leonesas que mássufrieron la represión franquista por su significación republicana, es dado por fugitivo en el informe del fiscal. Según ha podido saber este periódico de una de sus sobrinas, Elena Monge, Ángel Monge vivía en Bilbao cuando se desarticuló la red. Desde allí pudo pasar a Inglaterra y a Francia donde la misma fuente señala que se integró en la Resistencia contra los nazis. Las últimas referencias lo situaban en Toulouse.
También destaca entre los implicados la presencia de tres militares. Uno de ellos de carrera. Se trata de César Quiñones, auxiliar de obras y talleres en el Regimiento de Artillería de Costa nº 2 de El Ferrol. Los otros dos son los soldados Álvaro Tebar, destinado al destructor Císcar, y Felipe Cámara Bravo, de la Base Mixta de Carros de Combate de Segovia.
De los 57 detenidos, 13 fueron absueltos y 40 condenados a prisión. Cuatro recibieron la pena capital: el citados César Quiñones, el radiotelegrafista Manuel Rivero, y Juan Martínez Riestra y Miguel Estévez, ambos importantes agentes en Asturias. Murieron fusilados en las tapias del cementerio de San Salvador de Oviedo. Era la mañana del 23 de mayo de 1944. Sólo 14 días después, el 6 de junio, los aliados iniciaban el desembarco de Normandía que, a la postre, marcaría la derrota de Hitler y el fin de la II Guerra Mundial en Europa. Una guerra en la que, a su modo, San Miguel y sus agentes habían participado y que, pese a la victoria de su bando, también acabaron perdiendo. Al contrario de lo que esperaban, las potencias aliadas nunca intervendrían en la “liberación de España”.

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