VENTANAS EN LA NOCHE

Prohibido asomarse |
Los viejos trenes llevaban una chapa clavada en cada una de las ventanas donde se avisaba al viajero: ‘Prohibido asomarse al exterior’. Entonces viajaban fundamentalmente obreros con las fardelas de la comida, mujeres con las gallinas camino del mercado, bachilleres en busca de una formación que les alejara del arado y la mina. No les interesaba lo que veían en el exterior, cada día se repetía el mismo paisaje. Pero estaba prohibido. También estaba prohibido asomarse al exterior, como si fuera una metáfora de ese exterior del que nos podían venir todos los males y pecados. En los trenes de hoy prácticamente no viajan obreros, las gallinas están prohibidas y los bachilleres ya tienen coche. Las ventanas están selladas, no hace falta la prohibición. Y los obreros los ven pasar, cerrados, unos vagones sólo son una luz y otros la oscuridad más absoluta. El hombre comprueba que ahora lo que está prohibido es asomarse al interior dada la velocidad a la que pasan los nuevos trenes. Y recordando los viejos tiempos le escribe: ‘Posdata: Te quiero’. |
![]() Ramón Villa |
![]() Fulgencio Fernández |
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