UNA IMAGEN Y 248 PALABRAS

No es el rincón, son
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No es una fotografía, son los ojos del fotógrafo. No es lo retratado, son los ojos del que retrata. No es un rincón más espectacular o bello que otros muchos de la ciudad, son los ojos que lo ven. No te engañes, la cámara sólo es un instrumento; el Hostal sólo es un monumento; el agua está ahí para todos y el sol y las nubes aparecen y desaparecen cada día y cada noche. Para todos. Pasamos cada día por este rincón y nunca hemos visto la estampa de la fotografía. Vemos cada día crecer y apagarse las luces y jamás hemos intuido los efectos que pueden construir. Pero el ojo del fotógrafo mira de otra manera, ve más allá, compone estampas en el aire y nunca se detiene en las postales turísticas, típicas y tópicas, tan pobres como el disparo a primera vista. El fotógrafo, sus ojos más bien, ven la fotografía pero casi nunca en el momento justo. Por eso regresan una y otra vez, antes y después. Miran en el agua los reflejos y siempre dicen que no es el segundo exacto de disparar su cámara, te desesperan cuando alegan que no son los rayos del sol que se le escapan a las nubes los que buscaban, los que habían visto sus ojos. Hay que volver mañana y está nublado. Y pasado no hay nubes y ellos odian los cielos azules. Cuando ya lo has olvidado te enseña la fotografía. Y le chispean los ojos. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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