Las tareas voluntarias permiten al pueblo disponer de nuevo del templo
Casi todos los vecinos se implicaron en la medida de los posible.
Diana Martínez Ponferrada
Es posible que haya maneras mucho más profesionalizadas de restaurar un templo románico, pero ninguna con tanto entusiasmo y pasión como la que han desarrollado los vecinos de Campo del Agua y Las Valiñas.
Este pequeño pueblo ubicado en la zona villafranquina de la sierra de Ancares, que anteriormente fue la braña de la localidad de Aira da Pedra, ha conseguido rehabilitar las ruinas de la iglesia, que aunque de origen románico, sufrió sucesivas reestructuraciones y reconstrucciones a lo largo de la historia.
Hace años, un rayo que cayó sobre su tejado destruyó parte del edificio, que hasta hace poco se había quedado convertido en una estructura de sillería de granito sobre la que destacaba un arco de medio punto que se mantuvo inquebrantable ante aquella tormenta y también ante el paso de los años.
Ahora, sin embargo, la imagen del templo es muy diferente. Durante dos años, los vecinos y amigos de Campo del Agua han trabajado para que la iglesia, consagrada a San Bartolomé y Nuestra Señora de Veiga D’Olmo, pueda estar de nuevo en uso.
“La idea surgió hace unos dos años, de un grupo de cuatro personas del pueblo con unas ganas impresionantes de rehabilitar la iglesia”, explica Vitalino Velado, presidente de la Asociación de Amigos de Campo del Agua.
La Junta Vecinal puso a disposición del proyecto el dinero que le corresponde por la Reserva de Caza, una cantidad de casi 20.000 euros que los vecinos han utilizado para comprar el material necesario para la restauración. El cura de la localidad también realizó un donativo.
En cualquier caso, todos los materiales han tratado de respetar la estética que presentaba el edificio antes de comenzar las obras. Por eso se ha utilizado granito de la zona, madera y pizarra rústica para el tejado.
Según explica Velado “durante los fines de semana, se juntaba un grupo de gente, quien podía e íbamos limpiando los muros, desescombrando...”.
Además, recibieron la ayuda del Ayuntamiento de Villafranca, cuya arquitecto ha elaborado el proyecto de rehabilitación y realizado los trámites necesarios para poder desarrollar la obra.
A partir de ahora, la iglesia de Campo del Agua será un elemento más del pueblo, totalmente e uso para la celebración de liturgias y de festejos patronales. Toda una obra de arte en la que, en esta ocasión, los artistas han sido los propios vecinos y su inspiración, las ganas de ver mejorar su pueblo.