Las cifras de pasajeros en el aeropuerto de León no son las mejores, pero tampoco deben llevar al pesimismo. El aeródromo de La Virgen del Camino está notando el efecto del Alvia a Madrid y la ausencia de destinos atractivos, como son siempre las capitales europeas, sin olvidar el incremento de precios por el alza del petróleo y la crisis económica que ha recortado el nivel adquisitivo de los potenciales usuarios. Aunque el aeropuerto se ha beneficiado durante mucho tiempo de un destino como Madrid, que muchos leoneses escogían por la comodidad de un viaje de apenas una hora frente a las tres del coche o el tren, la capital de España no tiene, ni debe ser, el objetivo de las importantes inversiones previstas. León tiene potencial para su aeropuerto por su área de influencia, en clara competencia con Asturias y Valladolid, que le llevan una considerable ventaja por su nivel de infraestructuras de muchos años. Y esa es la batalla que debe plantear el aeródromo leonés. Lo verdaderamente preocupante es que con igual número de vuelos y parecidos destinos, Asturias y Valladolid incrementaran el número de viajeros y León los perdiera. La situación estratégica de León ofrece un indudable atractivo por muchos intentos que surjan en determinados estamentos económicos y hasta políticos. Para su desarrollo, la provincia leonesa necesita un aeropuerto, incluso el Bierzo, pese a las últimas declaraciones del alcalde de Ponferrada, negándose a pagar la contribución de su ciudad al Consorcio. Con la llegada del AVE, los datos de ocupación a Madrid caerán incluso más. Nadie se monta en un avión si un tren le puede dejar en Chamartín en hora y media. Pero si alguien va a ir a Inglaterra está claro que antes de coger un avión en Madrid o Valladolid prefiera cogerlo aquí.