Es partidario de adoptar medidas pero siempre respetando la Constitución
Los presidentes del Congreso y del Gobierno, Bono y Zapatero, bromean en una sesión parlamentaria. efe
Europa Press Madrid
Aquellos amantes de lo políticamente correcto que tuvieran la esperanza de que el fuerte contenido institucional de su nuevo cargo sirviera para que el manchego José Bono dejara de decir lo que piensa están sin duda cada vez más frustrados.
Apenas pocas horas después de poner los puntos sobre las íes a los diputados socialistas catalanes, a los que recordó que sus cargos se los deben a Zapatero y no son quienes para cuestionar las decisiones de Madrid, ni en la financiación autonómica ni en ningún otro asunto, el ex ministro de Defensa no se cortó un pelo a la hora de expresar en voz alta sus impresiones sobre la situación del terrorista José Antonio de Juana Chaos, que, sin duda, son compartidas por buena parte de la sociedad.
Así, el jefe de la Cámara Baja consideró que el peor de los asesinos etarras es “una escoria social” y confesó comprender a la madre de una víctima cuando afirmó que “la de Juana no parió un hijo”.
El socialista también declaró sentir “repugnancia” al ver al pistolero en libertad y, como mal menor, desearía que se le impidiese residir cerca de las familias de aquéllos a los que quitó la vida. Durante una entrevista, señaló que De Juana no debería servir para “nada distinto que el desprecio”.
En cuanto a la posibilidad de introducir reformas legales para evitar que se repitan casos similares, matizó que, “este individuo, que nos remueve las vísceras, no puede hacer que se remueva o modifique la Constitución. Hemos de realizar tantos cambios como sea menester, dentro de nuestro ordenamiento jurídico constitucional, para que a los terroristas les salga no solo caro matar, sino muy caro”.
También se refirió al referéndum independentista que pretende hacer el lehendakari y que ha sido recurrido ante el TC. A su juicio, esa propuesta “tiene ribetes evidentes de inconstitucionalidad”, aunque la última palabra la deberá decir la Justicia. Eso sí, su opinión es “la misma que manifiestan algunos dirigentes del PNV en privado, y otros en público, como el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna”. “En realidad da toda la impresión de que es una decisión que tiene más que ver con el carácter de Ibarretxe que con la voluntad unánime del PNV”, apostilló.
Las tesis de Bono se vieron reforzadas ayer por el presidente de los jeltzales en Guipúzcoa, Joseba Egibar, quien declaró, en contra de lo reiterado por el líder regional, que si el Constitucional se pronuncia en contra del referéndum, éste no se celebraría. “Si hay una prohibición responderemos como hay que responder, pero no con una realización de la consulta”, señaló antes de puntualizar que “no estamos hablando de una insumisión”.
“Lo que haya que acatar lo acataremos”, recalcó. Sin embargo, quiso advertir de que pondrán en “evidencia” a quien “premeditadamente” ha realizado el “diseño político” para “impedir que la ciudadanía vasca emita su opinión”. Egibar se refería así al presidente del Gobierno, a quien hay que “poner en su auténtico sitio”, es decir, y siempre según el parecer del peneuvista, en el de un “gobernante no democrático”, ante la Unión Europea y el conjunto de la Comunidad Internacional.
Precisamente, para denunciar tal situación, Egibar anunció que su formación desarrollará y desplegará una “campaña informativa a todos los niveles”.