La actividad, que se clausuraba ayer, se desarrolló en dos turnos
Un grupo se afanaba ayer en la limpieza de los utensilios de la lechería de Rabanal de Arriba. L. VILLA
Lidia de la Villa Villablino
Con la entrega de diplomas a los participantes en el segundo turno se clausuraba el campo de trabajo Laciana 2008. Una iniciativa que se viene desarrollando en Laciana desde el año 1999 bajo la modalidad de restauración etnográfica y rehabilitación.
Durante los dos turnos (el primero se desarrolló del 10 al 24 de julio y el segundo del 1 al 14 de este mes de agosto), se acercaron a Laciana unos cuarenta jóvenes procedentes de distintos países europeos y, por supuesto, españoles. Así, en este segundo turno participaron 18 chicos y chicas de Francia, Italia, Turquía, Alemania y España, además de una chica mejicana.
Unos jóvenes que, al margen del trabajo que realizan de lunes a viernes, de 9 a 2, valoran de manera muy positiva las actividades de multiaventura que oferta el campo y que van desde rutas de montaña (con acampada incluida), espeleología, escalada o piragüismo. Muchos jóvenes eligen el campo de trabajo de Laciana atraídos por el completo programa de actividades culturales y de multiaventura que oferta.
En esta edición, la labor principal del campo se centró en la restauración del molino que la Fundación Octavio Álvarez Carballo tiene en la localidad de Caboalles de Abajo. Concretamente, los chavales desescombraron y retiraron la maleza que se acumulaba en el interior del molino, además de levantar las paredes. “Lo que queda como levantar el tejado no lo podemos hacer nosotros”, explicó uno de los monitores del campo de trabajo.
Así, para devolver a este viejo molino todo su esplendor, será necesaria la colaboración del Ayuntamiento de Villablino y la Junta Vecinal de Caboalles de Abajo para continuar con los trabajos. Lo que se pretende es rehabilitar el molino y la maquinaria para poder mostrarlo a los turistas.
Además de la restauración del molino, en este segundo turno se acometió la limpieza del puente romano de Rioscuro y se acondicionaron los útiles de la lechería de Rabanal de Arriba, entre otras cosas. Una lechería que se restauró en una anterior edición de esta actividad.
Desde 1999, el campo de trabajo ha restaurado y rehabilitado la lechería de Rabanal de Arriba y otra en Sosas que data de finales del siglo XIX, los lavaderos de Robles, Villager, Villaseca y Sosas, además de varios molinos en San Miguel.
Una década de campos de trabajo que han dado para mucho, incluidas más de una anécdota, como el joven lituano que, hace unos años, llegó desde su ciudad, Vilnius, a Villablino haciendo dedo.