BRILLANDO DE COLORES LAS CEPAS

Lo que ayer era
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Tan vieja como nos parece la estampa de un arado clavando su reja en la tierra tirado por una pareja de vacas, y fue ayer, es la historia de aquel vendedor de vino que al morir le dijo a su hijo: “Recuerda que el vino también se hace con uvas”. Y también fue ayer. Tan vieja como nos parece la estampa de un carro atravesando por San Mamés o las Eras de Renueva, y fue ayer, es la de los leoneses trasegando cualquier vino a la hora del chateo, y fue hace media hora. Y es que lo de ayer era sed y lo de hoy es placer. El vino se ha ganado el respeto cuando ha ofrecido su mejor cara, su mejor sabor y, sobre todo, nos ha enseñado el milagro de su creación. El milagro que hoy retrata el pintor, justo cuando están brillando de colores las cepas, colores que observa, ¿quién? ¿El vendimiador? No. Bueno, no solo. ¿El vinicultor? No. Bueno, no solo. ¿El enólogo? No. Bueno, no solo. ¿...? No. Bueno, no solo. Quien realmente mira es el cielo, el dominante cielo rojo que los suma a todos ellos y al carpintero que seca bien la madera de la barrica, y al calendario zaragozano que envía sol a tiempo y a... De la sed al placer. El vino. |
![]() Ramón Villa |
![]() Fulgencio Fernández |
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