"AGOSTANDO"

Fríe el rostro |
Agosto amarillo y desconcertante. “Por el día fríe el rostro, por la noche frío en rostro”, decían los viejos calendarios zaragozanos a la hora de explicar cómo en el mismo mes caen muertos los pájaros a los que aplana el sol y también sacan las abuelas del diván las mantas cuando encara la segunda quincena y las primeras heladas se dejan sentir: ‘Rocíos de agosto, miel y mosto’ o ‘en la madrugada de agosto, tiene frío el viejo y el mozo’. Agosto es el principio y el fin. El inicio del año agrario, aquel en cuyo cielo buscan los pueblos, desde las tribus más antiguas, los indicios de un clima que siempre es un misterio. El tiempo de los ‘surtimientos’ y las cabañuelas, los días en los que es obligado mirar al cielo. Y el fin. Se recoge la mies y se trilla. Se acaban las vacaciones, se van los estudiantes, arrancan los veraneantes el último beso furtivo al amor de agosto, amor siempre festivo. Pero agosto siempre nace amarillo, así le explotó al pintor en los ojos. |
![]() Ramón Villa |
![]() Fulgencio Fernández |
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