Villar de Acero conserva un gran castaño que podría tener 800 años
Aunque hueco y con heridas de su larga vida en el exterior, el castaño de Villar de Acero recibe cada primavera floreciendo y cada otoño con castañas.
Fulgencio Fernández Villar de Acero
La semana pasada iniciábamos la recomendación de hacer un viaje para ver un árbol realmente singular, uno de los recogidos en el primer volumen de la ‘Guía del Viajero: Arboles, leyendas vivas’, (SDL Ediciones) que pretenede dar a conocerlos que ha considerado los 100 árboles más singulares de España. No se trata solamente de un árbol, que ya merece la pena, sino del pueblo y la comarca que lo alberga, que también merecerían la pena el viaje por sí mismos.
Merecía la pena la semana pasada el viaje a Compludo y no lo merece menos el que proponemos hoy, hasta la localidad berciana de Villar de Acero, en una de las comarcas más bellas de la provincia, la de Villafranca, en el valle del Burbia. Y allí, en Villar de Acero, está El Castaño de El Campano, un monumental ejemplar de este tipo de árboles que podría tener como mínimo 400 años y podría alcanzar los 800, con una medidas realmente espectaculares: un altura de 34 metros (equivalente a un edificio de 11 pisos), los mismos metros que tiene de diámetro de copa y con un perímetro de casi 16 metros.
Las características del árbol son las de un verdadero gigante de cinco brazos, aunque uno de ellos está seco, pero hasta el brazo seco tiene utilidad pues aún caída ejerce funciones de descanso y sujeción. El aspecto exterior hay que reconocer que a veces es preocupante, pues este castaño gigante tiene hueco su interior desde hace muchos años y su corteza enseña preocupantes heridas. Sin embargo, cada primavera explotan sus flores y cada otoño vuelven a nacer kilos y kilos de sabrosas castañas, muchas de los cuales alimentan un buen número de los tradicionales magostos que se celebran en toda la comarca. Pese a este vigor es conveniente pedir encarecidamente que la visita se quede en eso, una visita, una mirada, las fotos que sean necesarias, pero sin subir al árbol, sin dañar su estructura pues aunque siga explotando cada primavera ya son muchos los cientos de años que tiene y no conviene jugar con fuego y la salud de esta verdadera joya de la naturaleza.
Por cierto, ya de haber llegado hasta aquí para ver árboles singulares, no muy lejos de este gran castaño puedes visitar otro árbol realmente espectacular, el ciprés de la Anunciada de Villafranca del Bierzo, con toda la leyenda que tienen estos árboles y una altura de casi 40 metros. De paso, puedes dar un paseo por una de las villas más bellas de este país, declarada Monumento Histórico Artístico desde ya hace más de cuarenta años, desde 1965.