Vibrante y dura final ante el líder e ídolo local, ‘El Junco’ de Tendal
Se homenajeó a la primera directiva en Enrique Guisasola (su hijo) y el secretario, Benigno. SECUNDINO PÉREZ
Fulgencio Fernández Valdefresno
Nueva fiesta de la lucha, aunque eterna (casi cinco horas), en La Sobarriba. Donde huele a lucha se nota en el ambiente y La Sobarriba es una de las cunas, de antes y de ahora de este deporte. La lucha estaba en el aire en Campohermoso y la lucha se sentía en el aire en La Sobarriba.
Cuando en Campohermoso Héctor besaba a su abuelo se unían la historia y el presente, cuando ayer en La Sobarriba se homenajeaba a Guisasola con las escuelas de lucha formadas, se uniónla historia y el futuro.
Y el presente estaba allí, se llama Clemente Fuertes, ‘El Junco’ de Tendal, un luchador de esos que sólo pueden ser de la Sobarriba pues llevan en la sangre las cadriladas de los molineros de Carbajosa o las ansias eternas de luchar de ‘El Cojo’ de Paradilla.
Pero por allí mirando el corro, observando cómo Clemente se deshacía de uno y otro rival estaba un chaval de La Vecilla que tiene más fe en sí mismo que el Papa en Dios: Davizuco. Cuando Pedro Llamas le dijo: «Nosotros con Héctor y tu con Clemente lo tenemos claro» saltó como un resorte: «Pues yo no me rindo. Me tirará, pero lo va a sudar».
Y cumplió su palabra. Fue una final dura. A cara de perro. David se adelantó con caída y media, Clemente se acercó con una entera. Quedaba un minuto. ‘El Junco’ no podía más, lo intentó todo, incluidas las zorrerías habituales para descansar (salirse, ir al médico...) pero David iba con fe a buscar zorros en cama de galgos y los encontró.
La fe hace mucho. Y los guevos.