Martinsa ha pegado ‘El ladrillazo’. Una de las mayores inmobiliarias de nuestra España enladrillada ha presentado suspensión de pagos, ha lanzado un órdago a juego con ‘treinta y tres’ de postre. Cualquier aprendiz de mus, sabe que con ese juego y siendo postre, siempre se pierde. Pero que importa, pierdes el juego, pero te quedas más ancho que alto, ya que, lo que persigues no es ganar el juego, sino despistar al contrario, pillarle desprevenido y confiado en una ingenua y supuesta ignorancia, para así, intentar ganar la partida. Estos nuevos ricos que han practicado pelotazo a diestra y siniestra, que parece que lo único que aprendieron en la universidad fue a especular y estafar, lo de aplicar responsabilidad y mesura, coherencia y prudencia en los negocios lo olvidaron a la salida.
Llevamos padeciendo demasiados ejemplos de lo que no son buenas prácticas empresariales. Mario Conde ‘Banesto’, Fórum y Afinsa, Martinsa-Fadesa, etc. Todas estas lumbreras han salido de la universidad con destacada nota. ¿Por qué han sido tan irresponsables y tan truhanes?
La avaricia y la desfachatez, la falta de escrúpulos y las excesivas rendijas legales forman un clima adecuado para que todos estos especímenes, humanamente mediocres campen por nuestra piel de toro a sus anchas. No serán los últimos, hay muchos más. ¿Quién pagará el desaguisado? ¿Ellos?... Ya les anticipo que no. Vivirán el resto de sus vidas a cuerpo de rey, mientras los trabajadores que han dejado su sudor para crear estos imperios sin cimientos, los subcontratistas, las buenas gentes que confían en el sistema y hacen entregas a cuenta sobre proyectos sin futuro, y la hacienda general que somos todos, pagaremos sin remedio y a esperar el próximo despelote.