Logo de la-cronica.net


UNA IMAGEN Y 231 PALABRAS

Sin argolla para aparcar el caballo

 

 

 

 

Fue prácticamente ayer cuando llegaban los paisanos, ataban el caballo a una argolla clavada en la pared, y entraban para la cantina a jugar la partida o celebrar con vino y escabeche de tino lo que hubiera que celebrar. Pasaban las horas y el caballo aguantaba a pie firme, un buen caballo nunca se cansa e, incluso, pasaba la parienta y lo llevaba para casa sin decirle ni una palabra al dueño.

Fue prácticamente ayer cuando el gitano, el hojalatero, el carbonero, el lechero, el panadero o el recordado Tigre de Villahibiera recorrían los pueblos y la capital de la provincia con su carro, tirado por un burro (en la pequeña y mediana empresa) o por un caballo (en las potentes). Y sólo se fijaban en ellos los compradores, nadie volvía la mirada a su paso.

Con el paso del tiempo ya se convirtió en noticia el hecho de que alguien atravesara la ciudad a caballo. Se recuerda que lo hizo algún alcalde, algún excéntrico, algún rico y alguna carroza en una boda de tronío.

Hoy ya son los caballos los que no quieren recorrer las calles. Esta ya no es su ciudad, las paredes ya no tienen argollas para aparcarlos, las cantinas ya no ofrecen escabeche para celebraciones. Por eso, cuando aquí al lado, en un barrio, alguien llega en caballo todos miran extrañados.

Y el caballo  se extraña de que no haya argolla para que lo aparquen.
df
Mauricio
Peña
Ful
Fulgencio
Fernández
Los Titulares en su buzón
* Nombre:
* Correo Electrónico
Promociones
Especiales
Especiales
Publicidad

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica