Laura A. Oria Truchas
Entre los múltiples actos que se desarrollaron a lo largo de la jornada hubo uno que gozó de una especial importancia por tratarse de la recuperación de una tradición abandonada hace cinco años, se trata de la Danza del Rey Nabuconodosor.
Esta representación mezcla en su transcurso el baile, la música y la expresión en verso de sus protagonistas contando un pasaje de la vida del rey de Babilonia, cuya pieza teatral original y manuscrita se conserva en Corporales. El tema, inspirado en el texto bíblico del profeta Daniel, ha sido tratado a lo largo de la historia por escritores como Calderón de la Barca. Sin embargo, en el caso de La Cabrera ha sido el gaitero Moisés Liébana quien ha sabido darle su melodía, poniéndola en escena en múltiples ocasiones. Así, la representación consta de varios “lazos” o pasos denominados el Corren, la Raposa, la Chacona, los Oficios, la Carilla, la Zarza, el Sayo Miguel, la Muñeira apaleada, el Tiratón y la Tremillina.
Hace muchos años esta tradicional danza tenía lugar el Día de Pascua, pasando más tarde a la celebración del Corpus, a la fiesta de Nuestra Señora de la Asunción el 15 de agosto y, finalmente, al Día de La Cabrera, donde no se llevaba a cabo desde hace cinco años. En esta duodécima edición han querido recuperar esta seña de identidad que logró acaparar la atención de los presentes.