Manuel C. Cachafeiro León
E l plan para lograr el nacimiento del primer oso pardo en cautividad de la Cornisa Cantábrica se suspenderá a mediados de este mes. Furaco, el ejemplar cántabro elegido por expertos de la Universidad de León, seguirá en Asturias hasta la próxima primavera para un segundo intento, igual que Paca y Tola, las dos hembras elegidas también para este ambicioso programa, pero ya por separado.
La batalla no se da por perdida, aunque él no quiera a estas dos hembras asturianas. «Hay constatados casos en los que las hembras se muestran reacias y un buen día aceptan al macho sin avisar. El no ya lo tenemos, así que debemos agotar las posibilidades», puntualizó el responsable de la Fundación Oso de Asturias, Carlos Zapico, hace unos días. Ya metidos en julio, parece misión imposible.
Aunque en plan de broma, los presidentes de ambas comunidades, Miguel Ángel Revilla (Cantabria)y Vicente Álvarez Areces (Asturias), han protagonizado algunas tertulias con el tema de Furaco.
El oso llegó a Asturias desde el parque de Cabárceno, donde fue elegido entre otros cuatro por expertos leoneses.
Hace unos años Paca y Tola fueron recuperadas por la Guardia Civil pocos meses después de que unos furtivos mataran a su madre y las capturasen. Desde entonces han pasado por varias instalaciones hasta llegar al monte Fernanchín donde viven desde 1996. Son también uno de los grandes símbolos del Principado de Asturias.
Debido a que no han podido aprender con su madre, como hacen los osos en sus dos primeros años de vida, estos dos animales no saben comportarse como el resto de ejemplares de su especie. 6