S.V. Madrid
La crisis económica por la que atraviesa España se refleja en la actividad empresarial, que disminuye progresivamente. Sin embargo, y según datos de la Central de Balances del Banco de España, los beneficios empresariales mejoran, principalmente por las fuertes plusvalías obtenidas en las ventas de acciones y por la revalorización de activos financieros. Durante el primer trimestre del año, la actividad ha sufrido una desaceleración en la mayor parte de los sectores, en cambio, el beneficio neto de las empresas no financieras españolas aumentó un 9,2 % frente un 3,6% que se registró en este mismo período durante el 2007.
Este crecimiento se produce gracias a los resultados extraordinarios que compensaron la menor actividad y los mayores costes financieros. Dichos dividendos crecieron de forma “muy notable” como consecuencia de las “fuertes plusvalías” de la venta de acciones, la revaloralización de ciertos activos financieros y por la reducción de las dotaciones a provisiones de la cartera de control. No obstante, el ordinario neto cayó un 6,3% en el primer trimestre debido al crecimiento de los gastos financieros, muy superiores a los ingresos, así como a la desaceleración de la actividad de las empresas.
La debilidad del consumo privado y la pérdida de vigor de la inversión y de la actividad exterior afectó a la mayor parte de los sectores productivos españoles.
El Banco de España (BE) recomendó ayer manejar “con cautela” la política fiscal durante la actual fase de desaceleración, ante el previsible “deterioro” en la recaudación de ingresos impositivos por parte del Estado.