El sector Servicios está notando la tan manida desaceleración, pero detecta que los leoneses ajustan el gasto pero no han dejado de comprar
La crisis y el mal tiempo del pasado mes han ocasionado pérdidas en el comercio, especialmente en el textil.
I.H. León
Gastar sí, pero con medida. La crisis económica no pone en peligro la temporada de bares, restaurantes, hoteles, agencias de viaje o comercio de León, pero sí dan por sentado que los ingresos se verán notablemente mermados. El ‘Todo incluido’ es lo que se estila para este año, nada de dispendios de última hora. La situación es inestable pero lo que está haciendo mella es la psicosis en torno a las dificultades de la economía nacional (leasé cualquier otro de los eufemismos que circulan en torno a la descaleración).
Hay dinero, “muchos siguen igual que estaban, pero se han contagiado por los malos pronósticos y lo que sí se nota es el miedo a gastar”, apunta Alfredo Martínez, responsable del sector del comercio dentro de la Federación Leonesa de Empresarios (Fele). No quiere con ello negar que los comerciantes leoneses no hayan sentido la ralentización económica, pues “se está notando, y cada día más, pero también se ha notado el tiempo registrado durante el mes de mayo, en especial en lo que a textil se refiere”, por lo que el descenso de entre un 7 y un 15 por ciento en las ventas al que apunta Martínez no puede achacarse directamente a la crisis.
A su entender, “se compra menos de todo, pero no se deja de comprar de nada”, el secreto está en quitarse de los caprichos pues “en los tiempos de bonanza se ha gastado bastante”. Una idea similar a la del representante del comercio leonés, es la que aporta Esperanza Sierra, directora de Viajes Morales, que afirma que “lo de las vacaciones es algo que no se perdona”. Indica que, en principio, no está teniendo mucha repercusión. Sí se ha notado en los destinos pues los clientes apuestan menos por el extranjero y más por destinos nacionales. Se ha notado también en que este año se ha incentivado mucho la reserva anticipada y he aquí la muestra de que triunfa el ‘todo incluido’. En cuanto a los precios, no se han registrado modificaciones, salvo –en el caso de los viajes– en los suplementos que se cargan por el carburante.
Estos meses se presentaban de bonanza para las ya citadas agencias de viajes y comerciantes, pero también para hosteleros y hoteleros. Y tampoco para ellos será tan fatídica como quizá algunos temían, pues el presidente de la asociación leonesa de hostelería, Esteban Díez, reitera lo dicho hasta ahora, y además, con optimismo, considera que guardan un as en la manga que esperan tener opción de descubrir. De cara a las vacaciones y, teniendo en cuenta que, como indicaban desde las agencias de viajes, los temores económicos están afectando de manera especial a las salidas al extranjero, podría ser buen momento para el sector nacional.
Una muestra más de los cambios en la percepción del gasto se encuentra en los restaurantes. “En los últimos meses se estilan más los menús que la carta”, cita Diez. De nuevo, el precio cerrado.
Estos meses eran también de buenas perspectivas para los que querían trabajar para sacarse unos duros (ahora euros). Quizá sea aquí donde más se deje sentir la crisis, en los que buscan empleo o en los que lo pierden.
La palabra ‘reajuste’ suena mucho en todos los sectores estas últimas fechas. El empresario deberá ajustarse el cinturón y antes de ‘tocar’ los precios buscará la fórmula de ahorrar con arreglos en la plantilla. Esteban Díez, ya anuncia que el sector de la hostelería no tendrá este verano la misma demanda de empleo que en años anteriores.
Díez no se muestra alarmado: “Está claro que el gasto no es igual que hace cuatro o cinco meses, es algo que se ve, pero la hostelería ha pasado por muchas crisis y hay que pensar en positivo”.
Tocada por la crisis. Así está León. Pero no se hunde. Los sectores de servicios están seguros de que saldrán a flote sin consecuencias graves de un periodo que esperan no atraviese las fronteras del 2008.
En los hogares, se resienten las rentas, pero queda muy lejos la hecatombe, al menos a día de hoy. Economías dañadas, pero que no tocan fondo.