El presidente galo se reconcilia con el país hebreo y se compromete a defender su integridad
En la imagen superior, Nicolas Sarkozy camina junto al presidente de Israel, Simon Peres.
Mariola Pérez León
La diplomacia de Nicolas Sarkozy con israelíes y palestinos no impidió al presidente francés demostrar su devoción por los hebreos a quienes tendió su mano. Supo, no obstante, dejar contentos a ambos pueblos o, más bien, no enfadar a ninguno, midiendo al milímetro sus declaraciones. Sí dejó, en cambio, la pelota en el tejado árabe pues en ellos está el fin del conflicto, crear un estado palestino que devuelva la paz a Israel. Se ha de sobreentender, por tanto, que sería también la clave para que los palestinos vivieran en paz, pues la guerra es cosa de dos (al menos).
Francia ha hablado. Y ya es más de lo que hicieron los anteriores presidentes franceses, pues la de Sarkozy –acompañado de su esposa Carla Bruni– es la tercera visita de un mandatario galo al país hebreo desde su creación en 1948.
Cabe recordar que en los primeros años de existencia del estado israelí, Francia fue su principal aliado y que su ayuda resultó fundamental para la construcción de su poderoso ejército, así como para la construcción de la central nuclear de Dimona.
Pero la relación entre ambos países se fue enfriando, especialmente tras la Segunda Intifada en el año 2000.
Fue François Mitterrand el último mandatario galo que visitó Israel en viaje oficial hasta esta semana. Es más, el precesor de Sarkozy, Jacques Chirac, era considerado pro-árabe por los israelíes, concepto que ha dado un giro con la nueva política del presidente francés. De todos modos, se dice que la postura pro-árabe de Francia era tan sólo una fachada, pues en la práctica no ha dejado de situarse más próximo a los hebreos que a los palestinos.
Es reseñable que el encuentro entre Francia e Israel se produzca escasos días antes de que Sarkozy tome las riendas de la Unión Europea.
Acerca de qué hacer con la ciudad de Jerusalén, el mismo presidente galo se preguntó: “Es santa para judíos, cristianos y musulmanes. ¿Puede ser controlada únicamente por una parte?”, y se contestó: “No lo creo”.
Tuvo también buenas palabras para el presidente palestino, Mahmud Abás, con quien se reunió en la ciudad cisjordana de Belén, en territorio palestino: “Israel debe garantizar su seguridad por medio de un acuerdo de paz con gente que cree en la paz, como el presidente palestino. Está claro que el mejor camino para la paz es por medio de un acuerdo diplomático”.
En definitiva, el inquilino del Palacio del Elíseo, ha dado garantías a Israel de que no tendrá que afrontar sólo la amenaza de “un Irán nuclear”, pero le instó a que llegue a la paz con los palestinos porque de ello depende su propia seguridad y, al parecer, tras su visita, la relación entre israelíes y palestinos ha salido fortalecida. Para acabar, una advertemcia: “Francia se interpondrá en el camino de aquellos que exhortan a la destrucción de Israel”, aseguró Sarkozy.6